domingo, 25 de enero de 2009

SING, RELAX, DANCE






“No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”. Reflexionar sobre esta idea y llevarla a la práctica es una tarea apasionante y da un toque de diversión a la vida, incluso cuando viene del revés.



No hay mejor antidepresivo que una sonrisa y contagiar su efecto. Una sonrisa no es sólo un gesto, ni una mueca curva en la boca. Es una teoría de vida, una manera de afrontar las cosas, un enfoque distinto de enfrentarse al mundo.

Hay sonrisas comprometidas, avergonzadas, cínicas, sarcásticas, falsas, sentidas, complacientes, inexistentes...



Hay veces que no se ven y sólo se transmiten, pero su efecto es inmediato. Te contagian esa visión ante el mundo. Y esas..., esas son las mejores. Y quien lo practica, dignos de aprender de ellos.

domingo, 18 de enero de 2009

ME LLAMO MAR Y SOY FUMADORA

Anoche estuve cenando en un sitio en el que decidí escoger la zona de no fumadores porque su estética era más apacible y relajada. Increíblemente ¡no me morí, ni me subí por las paredes! La conversación era lo suficientemente agradable como para que casi ni me acordara.


Tampoco vamos a excedernos, finalmente acabamos en la planta de arriba, soportando el barullo, pero disfrutando de aquel deseado palito de la muerte.


En el último sitio en el que finiquitamos este tranquilo Sábado, tampoco se podía fumar. Aunque esto lo desconocía (creo que entré engañada :p ). Pero por si quedaba alguna duda al respecto, en la pared frontal del garito habían tenido la brillante idea de colgar con horrible estilo un enorme cigarro tachado por la mitad a modo de prohibición.


Ok, apagué el cigarro sin demasiado dolor y curiosamente, tampoco me morí.


Hoy domingo, para variar, tengo un leve dolor de garganta al tragar, la conciencia trastocada por mi debilidad hacia un vicio tan insano, un pánico terrible a estropearme la voz y fracasar como profesora de música y media cajetilla de tabaco en el bolso, muerta de risa en el día de hoy, gracias a las secuelas de anoche.


Mi primer intento de dejarlo resultó fallido porque en realidad no lo deseaba, me apetecía seguir “disfrutándolo”. Gran excusa para camuflar tal debilidad...


Pero vale ya de chorradas, ¡¡el tabaquismo es una ENFERMEDAD!!.



Resulta cómico entender que el paciente puede acabar con su propia enfermedad cuando se lo proponga. No es un cáncer... todavía no.






Entrada poco trascendente, pero de gran importancia para quien la escribe. Más que nada porque una segunda recaída, sería igual a un enorme fracaso reconocido públicamente.


Aunque sólo sea por orgullo, merece la pena intentarlo.


Y por supuesto, total derecho a echarme en cara lo que se tercie... ¡¡faltaría más!!.

martes, 13 de enero de 2009

SI ME QUIERES, NO TE METAS

“¡¡Marrrrrrr, esta mañana me he acordado de tí!!” Es lo primero que he escuchado cuando mi hermana me ha visto esperarla a la salida de su trabajo. Me apetecía verla hoy.

Me alegra su entusiasmo y pregunto qué es lo que le ha recordado a mí.

“¿Te acuerdas de la canción de Mecano de Me cuesta tanto olvidarte? La he escuchado esta mañana y me he acordado de tí.”

“Guay, no entiendo por qué” –rectifico mentalmente al momento, adivino lo que va a hacer-.

Al tararear la canción, inmediatamente la corto: “vale, vale no te cebes.”

Insiste preguntando: “¿por qué?, ¿te pone triste?”

Pretendo distraer su atención recordándola si sabe que hoy es Martes 13. Intento fallido. Recibo una caricia inesperada en la mejilla mientras hace un gesto complaciente con la cara que recuerda a una madre dando ánimos.

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¡¡¡POR QUÉEEEEEEEEEEEEEEE!!!¿ Por qué la gente se empeña en que estés mal cuando no te apetece? ¿y por qué cuanto más te quieren más se esfuerzan en sacarte lágrimas que en realidad no existen?

Si alguna canción me caracteriza, desde luego no es esa.

Resulta lamentable que los consejos de los que más te quieren, sean a veces los más desafortunados... La buena voluntad a menudo se equivoca.

Nadie es perfecto.

sábado, 10 de enero de 2009

LA INDIFERENCIA ES CONTAGIOSA


De hecho, es muy contagiosa. Del mismo modo que el interés suele suscitar interés, la indiferencia llama a la propia indiferencia.

El problema reside cuando alguien muestra interés y éste no es correspondido. Puede ocurrir. La prueba es que por este motivo se rompen muchas parejas o nunca llegan a cuajar (por ejemplo).

Existe otra situación algo más complicada, que debiera considerarse inmoral, pero ocurre demasiadas veces. Me refiero a cuando al mostrar interés por alguien que claramente te corresponde, éste se siente en un nivel superior por el hecho de ahorrarse comunicártelo.

Cierto es que en el momento en que haces partícipe a la otra persona del interés que éste suscita en ti, el susodicho se encuentra en una situación más ventajosa. Pero esto no debiera ser motivo para aprovecharse de la situación por el simple hecho de que la otra persona sabe que vas a estar ahí. Aunque no des señales de vida durante un tiempo, sabe que volverás, como siempre.

Pero no se debiera dar por hecho que esto va a ocurrir siempre, que siempre vas a estar ahí, pie al cañón. La gente acaba cansándose y cuando siempre recibe una de cal una de arena (perfectamente medido) es fácil que se llegue al agotamiento. Y no sólo es fácil, sino que es bueno tirar la toalla con aquel que espera tales esfuerzos mientras él mismo parece preocuparse sólo por su ombligo y sus alrededores. Sólo se decanta con “estar ahí”, “responder” (cuando le apetece), y mostrar una extraña frialdad que TODAVÍA le hace más interesante...

Imagino que su egoísmo les llevará a pensar: “mientras mis necesidades estén cubiertas... desconozco el hambre en el mundo”. En este punto me pregunto...: “¿es egoísmo o pura estrategia?”.

La conclusión se saca fácilmente con afirmaciones como: “iba a dar señales de vida pero no quería que te emocionaras”. A veces estos pensamientos no se verbalizan, pero siempre llegan a entenderse de un modo o de otro.

No es justo que esto ocurra. Pero a veces, las personas demasiado comunicativas jugamos con esta doble moneda. Es la contrapartida de mostrarte tal cual ante el mundo. Es fácil tratar con gente transparente si además es diplomática. Es muy cómodo recibir un “feed-back” sin haberlo sugerido, y más cuando su connotación es positiva.

Pero esto debiera también contagiarse. El hecho de comunicar las cosas buenas a terceras personas debiera motivar a hacer lo mismo.

El aprendizaje que me surge de todo esto es: CORRECCIÓN, SIEMPRE CORRECCIÓN, pero implícate... lo justo.

Cabe pensar que cuando el interés es común y las respuestas de ambos no están al mismo nivel sólo es por varios motivos: indiferencia (más bien, intento de fingirla), incapacidad, o pura comodidad. ¿Se te ocurre alguno más?... Sí, tal vez que sus necesidades estén demasiado cubiertas como para pensar en nada más.

Incomprensiblemente, situaciones estúpidas de la vida nos llevan a grandes aprendizajes, y eso, siempre es de agradecer.

martes, 6 de enero de 2009

LLORAMIGAS



Todos conocemos a aquella persona que hace un drama de su propia vida. Que cada movimiento que hace es un dolor constante de muelas y que el mero hecho de existir le resulta una desgracia.

Es difícil mantenerse en el lugar apropiado con aquellos que comparten sus miserias esperando a que alguien les saque del hoyo. La compasión no suele ser buena consejera en estos casos. Pero la mano dura tampoco suele funcionar y a menudo consigue el efecto contrario.

Nadie desea compartir su tiempo con este tipo de personas y pocos son los que, a la larga, les puede el altruismo a la paciencia. Porque a nadie le gusta verse entre la espada y la pared, y menos, cuando no se trata de salvar tu propia espalda.

Me considero lo suficientemente débil como para no verme afectada por estas situaciones. Algunos lo llaman generosidad, yo lo catalogo de debilidad. Pura debilidad. Porque el esfuerzo que se hace no suele salir alegremente. Sino más bien es algo forzado y motivado bajo cierta presión, compasión, o directamente, pena.

Lo mejor de todo, es que aún sabiendo que esto ocurre a una gran parte de personas, los “lloramigas”, siguen mostrándose (alegremente) tristemente ante el mundo como si nada de esto les afectara. Su autoestima debe rozar el barro, lógico; nadie ofrece su vida a quien grita a los cuatro vientos que no tiene nada que aportar. Porque si no vales un carajo, al menos, no lo hagas público. Deja que llegue tu momento, trabaja el terreo y espera tu minuto de gloria. Habrá un punto de inflexión en el que algo te haga cambiar el chip. Puede que sigas en la misma situación, pero tu visión habrá cambiado y justo ahí será cuando empieces a enderezar tu vida.

Normalmente los argumentos sobran ante tales circunstancias y las palabras son poco productivas para aquellos que mendigan afecto, energía o dinero. Si algo les puede cambiar no va a ser nada de esto.

Tal vez un día se levanten de la cama y piensen que han perdido el tiempo mendigando compasión, y que así consiguen lo contrario. Tal vez un día se muestren fuertes y atraigan la misma fuerza que va a ser lo que les motive a levantar cabeza.

Pero esto, sólo es una utopía. Mientras exista el capitalismo, los mendigos seguirán merodeando por las calles.


Acabo de ver este vídeo y es imposible no añadirlo a la entrada. Tremenda lección, la última para él. Como para luego llorar por estupideces...


sábado, 3 de enero de 2009

EL PROBLEMA

¿Cómo deshacerme de ti?... Me lo pregunto cada vez que vuelves a aparecer en mi vida. Cada vez que te sigues creyendo dueño de mis elecciones y partícipe de mis metas.

La indiferencia se convierte en dolor cuando te esfuerzas en demostrarla. Y se convertirá en odio si se alargara demasiado en el tiempo.

Asúmelo, ya no eres nadie, no formas parte del juego. ¿Cuál es el problema?


viernes, 2 de enero de 2009

UNA NOCHE MÁS...



Nochevieja; todos los años me he dicho lo mismo: es una noche más. Pero realmente, no es verdad. Lo se yo, y lo saben todas las personas que año tras año afirman esto sin querer percatarse de que en realidad es una tremenda mentira.

Otros años, aún afirmando que “es una noche más” tenía el plan nocturno pensado desde hacía varios meses, ya fuera una fiesta preparada, un local alquilado por todos los amigos, o el piso de algún conocido que lo cede amablemente para liarla esa noche. Sin contar con el modelito que por descontado HABÍA que estrenar, y todos los rituales que disimuladamente acababas haciendo “por si acaso”.

Pero este año era distinto, este año no iba a pasar por el aro de hacer lo que todo el mundo hace simplemente porque HAY QUE HACERLO. Salgo todos los días del año y prácticamente todos los fines de semana por la noche, pero precisamente esta noche me negaba... “es una noche normal”. No me llamaba la atención ningún plan de los que me habían ofrecido, no tenía nada que estrenar y me había negado a ponerme nada rojo ese 31 de Diciembre. Adoro el color, pero ese día me había vestido de negro.

Además, no tenía nada especial que celebrar, a excepción de ser mi primera nochevieja de soltera después de 7 años. No tenía muy claro si era motivo de alegría o lo contrario, aunque tampoco me apetecía pensarlo demasiado.

Después de la clasiquísima cena de nochevieja de todos los años (hay cosas que difícilmente pueden cambiar), no descarté la opción de brindar con champán. Pero esta vez consideré que el pedir mentalmente un deseo era demasiado esfuerzo, no es necesario desperdiciar energía. Aunque no disimulé mi alegría e incomprensiblemente me uní al juego de disfrutar de las tonterías que cada poco iban soltando unos y otros. Al parecer estaba entrando en la dinámica de todos los años. Pero ese año era distinto, no iba a salir... porque tampoco había nada que celebrar.

Ni me molesté en pelar cuidadosamente las uvas ni en quitarlas los pipos. Tampoco pasaba nada si este año no las comía a tiempo, era una somera chorrada. Curiosamente, ni me atraganté, ni tuve que recurrir al water a desembucharlas como cada año. Las que no me dieron tiempo, tranquilamente las tomé después.

Sería un sacrilegio rechazar el cigarro y la copa que te sirve tu hermana mientras te arrastra hacia la terraza. Sería de muy mal gusto no contestar a los sms que te van llegando de conocidos, amigos y ex compañeros. Sería muy desagradecido no probarte el vestido que te acaba de regalar tu hermana para obligarte a que salgas. Y sería MUY ESTÚPIDO desperdiciar una noche como esta cuando al mirarte al espejo, te ves espectacular.

Si hay algún motivo de celebración más importante, ése es el poder disfrutar de momentos así con tu gente. Yo firmo porque se repita todos los años. Igual, exactamente igual. Salir igual que este año, como todos los anteriores, con la misma ilusión. Porque por descontado, no es una noche más y agradezco que no lo sea. ¿Quién me dice que al año que viene voy a estar aquí? ¿Quién me asegura que fuera de España voy a tener la misma visión? Éste ya es motivo suficiente para celebrar la mejor salida del año. Gran motivo.

jueves, 1 de enero de 2009

SÓLO CON QUERER NO VALE


Todos hemos fantaseado alguna vez con algo que nos ha parecido inalcanzable en ese momento. El motivo por el que hacemos esto simplemente es porque tiramos la toalla. Sólo se sueña con lo inalcanzable, con lo que sabes que nunca vas a conseguir. Pero cuando realmente hay interés y ganas por alcanzar esa meta, se hace lo imposible por conseguir lo que se quiere.

El objetivo de este blog es recordarme esto, tener muy presente la meta que me ronda por la cabeza. Puede parecer pretencioso el hecho de compartir un sueño y pretender hacerlo realidad. Incluso puede resultar una derrota si finalmente no se consigue o se decide optar por otro camino. Da igual, la verdadera lucha es aquella que se mantiene cuando ni si quiera se conocen los resultados. Desconozco si finalmente tendré todo a mi favor para llevar esto a cabo. Pero esa incertidumbre me transmite una emoción que me hace sentirme más viva.

¿De qué estoy hablando? De decantarme por Australia como destino este verano para disfrutar de la beca para profesores que me ha tocado por 3 meses. Si las trabas son mayores de lo que debieran ser, mi destino finalmente será Dublín, como en principio tenía pensado.

La incógnita me motiva a trabajar con mayor empeño.

A todos nos ronda algo por la cabeza, ¿por qué detenerse?