domingo, 18 de enero de 2009

ME LLAMO MAR Y SOY FUMADORA

Anoche estuve cenando en un sitio en el que decidí escoger la zona de no fumadores porque su estética era más apacible y relajada. Increíblemente ¡no me morí, ni me subí por las paredes! La conversación era lo suficientemente agradable como para que casi ni me acordara.


Tampoco vamos a excedernos, finalmente acabamos en la planta de arriba, soportando el barullo, pero disfrutando de aquel deseado palito de la muerte.


En el último sitio en el que finiquitamos este tranquilo Sábado, tampoco se podía fumar. Aunque esto lo desconocía (creo que entré engañada :p ). Pero por si quedaba alguna duda al respecto, en la pared frontal del garito habían tenido la brillante idea de colgar con horrible estilo un enorme cigarro tachado por la mitad a modo de prohibición.


Ok, apagué el cigarro sin demasiado dolor y curiosamente, tampoco me morí.


Hoy domingo, para variar, tengo un leve dolor de garganta al tragar, la conciencia trastocada por mi debilidad hacia un vicio tan insano, un pánico terrible a estropearme la voz y fracasar como profesora de música y media cajetilla de tabaco en el bolso, muerta de risa en el día de hoy, gracias a las secuelas de anoche.


Mi primer intento de dejarlo resultó fallido porque en realidad no lo deseaba, me apetecía seguir “disfrutándolo”. Gran excusa para camuflar tal debilidad...


Pero vale ya de chorradas, ¡¡el tabaquismo es una ENFERMEDAD!!.



Resulta cómico entender que el paciente puede acabar con su propia enfermedad cuando se lo proponga. No es un cáncer... todavía no.






Entrada poco trascendente, pero de gran importancia para quien la escribe. Más que nada porque una segunda recaída, sería igual a un enorme fracaso reconocido públicamente.


Aunque sólo sea por orgullo, merece la pena intentarlo.


Y por supuesto, total derecho a echarme en cara lo que se tercie... ¡¡faltaría más!!.

17 comentarios:

  1. Si estás decidida muchísimo ánimo!
    Yo soy una esclava del pitillo... aunque espero algún día tomar la decisión de dejarlo... pero se que es algo que tengo que hacer porque me de a mi la gana, sin condicionantes. :)
    Lo dicho.
    Muchísima suerte, y dos cojones!

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  2. http://www.espacioblog.com/vanitas/categoria/la-cortina-humo

    y te paso este enlace por si te viene bien :)

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  3. ¡¡Anda, gracias!!, le echaré un vistazo.

    Me acabo de fumar el antepenúltimo cigarro mientras hablaba por teléfono y se lo comentaba a un amigo. ¡No!, no es que haya vuelto, es que es del paquete que me queda todavía del fin de semana (para que veas lo que fumo entre semana). Me quedan sólo dos cigarros, y no los voy a tirar, que hay gente que se muere de hambre...

    Después de eso, ¡¡FIN DE LA HISTORIA!!

    Tengo a mucha gente que me dará collejas a mansalva como recaiga. Aunque sólo sea por vergüenza, ¡¡hay que hacerlo!!

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  4. Uf, gracias Cata. Acabo de leer el artículo y sus palabras te dejan una extraña sensación en el cuerpo. ¡Menuda mujer! Este va a ser otro de los blogs que siga.

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  5. Clave de Sol, espera, no tan deprisa.
    ¿De verdad quieres dejarlo? Si te molesta fumar, si darías lo que fuese por no haber sido nunca fumadora, entonces, no dejes de fumar aún. Espera. Si te gustó el método del libro, lee primero el libro y sigue las instrucciones. De verdad, si lo dejas antes de estar del todo preparada, o sufrirás por no fumar, o volverás a fumar y nada de eso tiene porqué pasar.

    Vaya rollo, perdona, no quería venir a soltarte el discursito. Hagas lo que hagas, estará bien, sé bondadosa contigo. Me alegra que Cata nos "conectara". Gracias Cata!

    Un beso.

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  6. Uf, no compensa el "placer" de la nicotina con la impotencia al verse esclava de un vicio semejante. Está decidido.

    Y claro, lo leeré. Gracias.

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  7. Hola!

    Dejé de fumar gracias a la comedura de coco del libro de Alan Carr. Yo era de los de cajetilla y media de Ducados al día.
    Tuve la gran suerte de ser consciente de que estaba apagando el último cigarrillo de mi vida, pero antes le di un par de buenas caladas al jodío, como diciéndole: "macho, qué buenos momentos hemos pasado, cuántos polvetes hemos vivido y a qué juergas hemos ido juntos, pero ya, querido amigo, ya me haces daño y no te echaré de menos".

    Dicho esto, lo apagué como consciente de que acababa una etapa y comenzaba otra. Tiré más de medio cartón de tabaco y los dos mecheros que andaban por casa.

    Y así llevo casi seis años. Y no te puedo ni describir lo feliz que soy. Jamás pensé que pudiera agradecer tanto el poder ir a donde quiera sin la esclavitud de pensar si tengo o no suelto para la máquina de tabaco, si van a cerrar el kiosko el fin de semana, etc.

    Mucho ánimo y buena suerte. Por cierto, gracias por enlazarme en tu blog con aquello de "todo un poco" :-D

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  8. Sí, lo chungo es relacionar el cigarro con momentos muy buenos. Ahora me pregunto: ¿será lo mismo escuchar el temazo de un grupo que te gusta sin el deseado pitillo? ¿Me sabrá igual el café? ¿Qué voy a hacer cuando tenga una copa en la mano? Y bueno, por no hablar de "esos" momentos. Pensaremos que todo será mejor sin esa porquería.

    Imagino que le habrá ocurrido a más personas, pero yo tengo la sensación de romper con una parte de mi pasado. Pensamiento algo indigerible si lo tomas demasiado a pecho.

    En cualquier caso, no hay mucha vuelta atrás. Me lo he repetido tantas veces que perdonarme el fracaso sería más duro que dejar este veneno.

    De todos modos, tengo la sensación de que el libro lo va a facilitar bastante. Aunque sólo sea por pesado y repetitivo, habrá que callarle la boca al autor.

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  9. Conozco muy poca gente que lo haya conseguido, tarde o temprano vuelven por una u otra razón, buena o mala, es siempre una simple escusa, si lo consigues serás una persona de las que saben realmente lo que quiere, constante y con mucha fuerza de voluntad.

    no escuches al hombrecito rojo!!

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  10. Ademas, los besos no saben igual si fumas....por mucho q uno haga uso del doublemin ese. P.S.

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  11. Bueno, de momento el primer viernes no se dio tan mal, ¿no? Diego, gracias por desconfiar de mi fuerza y retarme a duelo, me motiva más. Eres un maestro y sabes que a cabezona pocos me ganan.

    No cantaré victoria demasiado rápido, lo se.

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  12. Lo mejor es no empezar a fumar....pero....

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  13. Yo más bien apuntaría que lo mejor es aprender.

    Y añadiría más: pasando este proceso se conocen muchas cosas de uno mismo que otras situaciones no te aportan. No disculpo en absoluto el fumar (si así fuera, continuaría con ello).

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  14. No está mal... llevo más de un mes sin fumar y la verdad es que ni pizca de ganas.

    Pasé más miedo fumando e imaginándome cómo sería no fumar, que simplemente dejarlo, sin más. Increíble.

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  15. Bender el que ofende19 de abril de 2009, 17:58

    Como te vuelva a ver fumar otro cigarrillo te doy una patada en la espinilla. (y si lo fumo yo, te doy libertad para que me hagas lo mismo)

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  16. Para hacer trato, sería interesante saber quién eres. Aunque por los datos que has dado, me temo que me puedo hacer una idea: ¡¡alguien que me odia mucho!! En ese caso, que sepas que yo te odio al cuadrado, pero paso de lo de la espinilla, que tengo las de perder y luego al día siguiente encuentro marcas de guerra.

    Aunque, como buena persona que sigo siendo (a pesar de odiarte), si un amigo decide joderse el pulmón y anenarse más todavía, que no sea él solo.

    Por todo esto, en tu responsabilidad cae volver a fumar en mi presencia.

    En cualquier caso, reto del mes que viene: NO TOCAR NI UN PALITO DE LA MUERTE CON VOSOTROS TAMPOCO. A pesar de que algún tarado decida matarse poco a poco celebrando con sus cigarritos de la amistad. Yo me dedicaré a otros menesteres más hidratantes.

    Gracias por hacer el esfuerzo de leerme. Y aunque me odies más que a tu vida, compórtate como una tumba, que se que te mola.

    ¡¡Arriba el poder de las nenas!!

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  17. Bender el que ofende dijo...1 de mayo de 2009, 16:44

    Eso ¡¡Arriba el poder de las nenas!!

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