viernes, 2 de enero de 2009

UNA NOCHE MÁS...



Nochevieja; todos los años me he dicho lo mismo: es una noche más. Pero realmente, no es verdad. Lo se yo, y lo saben todas las personas que año tras año afirman esto sin querer percatarse de que en realidad es una tremenda mentira.

Otros años, aún afirmando que “es una noche más” tenía el plan nocturno pensado desde hacía varios meses, ya fuera una fiesta preparada, un local alquilado por todos los amigos, o el piso de algún conocido que lo cede amablemente para liarla esa noche. Sin contar con el modelito que por descontado HABÍA que estrenar, y todos los rituales que disimuladamente acababas haciendo “por si acaso”.

Pero este año era distinto, este año no iba a pasar por el aro de hacer lo que todo el mundo hace simplemente porque HAY QUE HACERLO. Salgo todos los días del año y prácticamente todos los fines de semana por la noche, pero precisamente esta noche me negaba... “es una noche normal”. No me llamaba la atención ningún plan de los que me habían ofrecido, no tenía nada que estrenar y me había negado a ponerme nada rojo ese 31 de Diciembre. Adoro el color, pero ese día me había vestido de negro.

Además, no tenía nada especial que celebrar, a excepción de ser mi primera nochevieja de soltera después de 7 años. No tenía muy claro si era motivo de alegría o lo contrario, aunque tampoco me apetecía pensarlo demasiado.

Después de la clasiquísima cena de nochevieja de todos los años (hay cosas que difícilmente pueden cambiar), no descarté la opción de brindar con champán. Pero esta vez consideré que el pedir mentalmente un deseo era demasiado esfuerzo, no es necesario desperdiciar energía. Aunque no disimulé mi alegría e incomprensiblemente me uní al juego de disfrutar de las tonterías que cada poco iban soltando unos y otros. Al parecer estaba entrando en la dinámica de todos los años. Pero ese año era distinto, no iba a salir... porque tampoco había nada que celebrar.

Ni me molesté en pelar cuidadosamente las uvas ni en quitarlas los pipos. Tampoco pasaba nada si este año no las comía a tiempo, era una somera chorrada. Curiosamente, ni me atraganté, ni tuve que recurrir al water a desembucharlas como cada año. Las que no me dieron tiempo, tranquilamente las tomé después.

Sería un sacrilegio rechazar el cigarro y la copa que te sirve tu hermana mientras te arrastra hacia la terraza. Sería de muy mal gusto no contestar a los sms que te van llegando de conocidos, amigos y ex compañeros. Sería muy desagradecido no probarte el vestido que te acaba de regalar tu hermana para obligarte a que salgas. Y sería MUY ESTÚPIDO desperdiciar una noche como esta cuando al mirarte al espejo, te ves espectacular.

Si hay algún motivo de celebración más importante, ése es el poder disfrutar de momentos así con tu gente. Yo firmo porque se repita todos los años. Igual, exactamente igual. Salir igual que este año, como todos los anteriores, con la misma ilusión. Porque por descontado, no es una noche más y agradezco que no lo sea. ¿Quién me dice que al año que viene voy a estar aquí? ¿Quién me asegura que fuera de España voy a tener la misma visión? Éste ya es motivo suficiente para celebrar la mejor salida del año. Gran motivo.

2 comentarios:

  1. Claro que no es una noche más, es la peor del año.

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  2. Bueno, todo depende de cómo se mire...

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