sábado, 28 de marzo de 2009

LA NOCHE Y SUS ENCANTOS.




Teniendo en cuenta mi carácter pacífico, resulta un verdadero triunfo conseguir cabrearme hasta el punto de irme del sitio donde estoy sin más explicaciones, después de un rifirrafe absurdo.


Pocas cosas son las que me hacen enervar y olvidarme de sonreír simplemente por cortesía. Porque hay que ser un experto para conseguir que me caigas mal, pero también muy paquete por no entender que no voy a disimularlo, ni a intentar cambiar por saber que tampoco tú me tragas. Profesional de los retos.


Si hay algo que me supera es la intransigencia. La imposición y yo no somos buenas compañeras. Tomar una elección personal implica decidir cuando y como uno mismo quiera. Los huevos ajenos no cuentan cuando se tiene el suficiente carácter.


Por otro lado, vender la moto a un precio inaudito no es el mejor método de estrategia. Pero no igualar la calidad al precio que se marca, no tiene nombre. Al menos, que tu arrogancia no te lleve a quedarte en cueros y demostrar que eres un moco disfrazado. Un actor como la copa de un pino.


Si quieres una compañía fácil, cómprate un peluche, conseguirás manejarlo.

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Entrañable ambiente nocturno madrileño. Y por desgracia también español y me temo que probablemente mundial. Cada fin de semana se repiten situaciones similares en cualquier parte del globo.


¡¡Viva el alcohol en vena como excusa para el cortejo!! ¡¡Viva la estrategia absurda y toda la parafernalia ridícula con el simple objetivo de conseguir un polvo!!


Vivan los encantos de la noche y todo lo que se cuece dentro de cada discoteca
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5 comentarios:

  1. Mar:

    No me digas que alguien te dijo ¿estudias o trabajas?, jaja..Chica, como te has puesto.
    Me has recordado una de mis "batallitas", se ve que tienes carácter, o "rejo" como decimos en mi tierra.
    A lo mejor de lo que se trata es de cambiar de lugar... Si eres amante de los deportes de riesgo (es un ejemplo)tal vez en un campo de golf no encuentres la mejor compañía ¿me comprendes?. Seguro que si.
    Besitos y no te cabrees mucho, o si, porque así podemos leerte, jeje.

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  2. Ey, María. La verdad que sí tengo bastante carácter, pero no me suelen tocar las narices tanto como este pringado.

    El personaje que me inspiró la entrada es el tipo más extraño que he conocido en mi vida. Y te aseguro que he topado con bastantes rarezas. He reconducido la entrada porque no tengo la total seguridad de que no la leerá.

    La situación en concreto se aleja bastante de ser el juego primario de seducción. De hecho, estoy segura de que su pretensión principal no era llevarme a la cama, sino marearme un poquito. Consiguió rallarme a mí y a la otra persona que iba conmigo.

    Pero lo mejor de todo es que su desequilibrio mental pasa desapercibido si nada consigue producir el cortocircuito en su cerebro. Pero una simple contestación, o la ausencia de una sonrisa frente a algo supuestamente gracioso para él, desata el desorden mental que lleva dentro. Un rollo muy raro.

    Tratar de entenderlo es correr el riesgo de volverte como él. En serio, es ver para creer. Personajillo de la noche que no inspira confianza, ni morbo, ni si quiera miedo. Más bien penilla.

    Bueno, ya me callo, que al final entre lo que me he ahorrado contar en la entrada y lo que estoy escribiendo aquí, va a ser comido por servido.

    ¡¡Buenaaaaaa semanitaaaaaaaa!!

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  5. Hay que ser gilipollas para pensar así. Cuando atines en tus conjeturas y aprendas a pensar con propiedad, dejaré de eliminarte.

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