domingo, 12 de abril de 2009

CARPE DIEM




No hace demasiado he pronunciado la pregunta más infantil que podría hacer: “¿cómo te ves en un futuro?, ¿crees que seguiremos manteniendo el contacto?”. La respuesta es un silencio. Tremendo enemigo mío...




Continúo: “Vale, no contestes, sólo escríbelo, yo haré lo mismo”.


“Ok, pero no te lo daré ahora”.


Le acuso de cobarde, a lo que responde: “no tiene sentido hacer esto”.


Sigo en mis trece: “es divertido pasado el tiempo, acordarse de lo que pensábamos y observar si teníamos razón o no”.


.......................


Recordando las sabias palabras de mi gran ídolo Eduard Punsent rectifico mentalmente. La felicidad está en la sala de espera de la felicidad. El homínido es el único animal que no disfruta con la espera, sólo, con la culminación de cualquier acto.


Nunca está de más recordar la importancia de las pequeñas cosas, disfrutar de ellas, y no perderse ni gota.



8 comentarios:

  1. Imagina que estas conduciendo por la noche. Las luces delanteras solo iluminan unos 30 o 60 metros y has de ir desde Madrid hasta Pekin conduciendo de noche, pero lo único que debes hacer es ver los proximos 30 o 60 metros que tienes delante. Asi es cómo la vida suele desplegarse ante nosotros. Confias en que se te desvelen los siguientes 30 o 60 metros y asi sucesivamene se irá desplegando tu vida. Y sin duda te conducirá al destino que hayas elegido, porque asi lo has querido.



    Nadie sabe que pasa despues de Pekin o alomejor si, a quien le importa, lo realmnte emocionante es llegar hasta allí, no sea que por no gustarnos lo que real o irealmente nos imaginemos que vaya a pasar despues, nos perdamos este increible viaje.

    tu cancion mola más... =o)

    ResponderEliminar
  2. Hace, relativamente, poco tiempo decidí "buscar" a una amiga del pasado, de mis tiempos de estudiante, una amiga especial. Hacía tantos años, hubo tanta distancia real entre ambas que no estaba segura de poderla encontrar. Era algo me debía a mi misma, por todas aquellas cosas que compartimos y que aún me hacían sonreir cuando pensaba en ellas.
    Y lo hice..la encontré. ¡Qué alegría para mi!...pero solo para mi. La intensidad de mis recuerdos era muy diferente de los suyos. No la culpo, es la vida, que nos lleva por caminos distintos haciendo de cada paso una vivencia nueva.

    La tinta, verdaderamente, indeleble es con la que escribes en tu corazón y pasado el tiempo es posible que no sea del mismo color en otra persona. Por eso, no pierdas el tiempo escribiendo en un papel, escribe en tu corazón, donde pasados los años encontrarás lo mejor de lo que fue; esas cosas que te volverán a hacer sonreir.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo, eres un mentiroso, mi canción es una mierda y más te vale que la arregles...

    GRACIAS.

    ResponderEliminar
  4. María, como siempre, increíble...

    Buenas noches. Me voy contenta a la cama porque hoy mismo me enterado de que mañana aún no trabajo ni estudio!! Estaba convencida de que sí, así que un día más de vacaciones, no está mal...

    Con Dios y por la sombra.

    ResponderEliminar
  5. Punset... ese gran hombre :D Yo también soy fan.

    ResponderEliminar
  6. Ese hombre es increíble. Personas sabias hay muchas, gente que hable con conocimiento de causa y que además te ponga los pelos como escarpias, no tanto. Pero que además, estas cosas consigan emocionar y aportar un aprendizaje mientras están respaldadas por los estudios de un científico como la copa de un pino... no es en absoluto habitual. Un crack.

    Y si hay gente que le resulte un pedante es porque no es nada común encontrarse a un científico con un pensamiento así.

    ResponderEliminar
  7. Más que su pensamiento, lo que llama la atención es la forma de expresarlo. Tiene una sensibilidad ACOJONANTE y un arsenal de experiencias que le dan una amplitud de miras de 180 grados.

    Fin de las vacaciones... ¡¡al toro por los cuernos!!

    ResponderEliminar
  8. Cierto, esa manera de decir las cosas, tan suya. Hace que todo parezca fácil y a la vez es como "wow!".

    ResponderEliminar