domingo, 24 de mayo de 2009

HABLANDO DE ROLES...¿QUÉ POSICIÓN OCUPAS?




Está claro que todos desempeñamos un determinado rol dentro de una comunidad.


En un grupo de amigos no siempre es demasiado evidente la función que desempeña cada persona. Pero profundizando un poco, fácilmente se acaba encontrando.


En cambio en las relaciones familiares es muy evidente el papel que juega cada miembro dentro de su entorno. Esto es algo que discutirían las más radicales feministas, pero la evidencia cae por su propio peso.


Sin ir más lejos esta mañana, aprovechando que he llegado una hora antes al trabajo, me he dedicado a leer un libro mientras saboreaba con calma mi té con leche.


Pocas veces algo me distrae cuando estoy absorta en la lectura, pero ésta ha sido una de ellas.


La estampa que tengo en frente, a simple vista no tiene mayor trascendencia: una familia integrada por un matrimonio y dos hijos.


Lo que llama la atención es levantar la cabeza mientras pasas las hojas de tu libro y observar que el padre (más bien se podría decir, patriarca) no ha cambiado de posición en los 45 minutos que llevas leyendo.


En ese transcurso ha dado tiempo a una conversación entre la madre y el hijo acerca de sus estudios. Y a una llamada telefónica en la cual la madre ha desaparecido, para posteriormente pasar el teléfono a su hijo que hace exactamente igual que su progenitora.


Entre tanto, la niña prácticamente se duerme del aburrimiento e intenta llamar la atención de su padre quejándose repetidas veces de un dolor de barriga. Pero leer el periódico resulta más interesante, por lo que el padre no hace demasiado caso.


Cuando por fin la conversación telefónica finaliza, la madre se percata del mal aspecto que tiene su hija y sugiere a su marido: “cariño, creo que deberíamos irnos, esta niña tiene mala cara, le ha subido la fiebre”.


Como impulsado por un resorte, el padre cierra de inmediato el periódico y al mirar por fin la cara de su hija, le pregunta: “¿qué te pasa princesa?”.


Si alguien hubiese tenido el valor de levantarse de su sitio para corregir la conducta de ambos padres, probablemente le hubiese aplaudido.


Y es que, ser padres debiera ser un privilegio inaccesible para algunos.


Observar situaciones como éstas prueban el autocontrol de quien lo está viendo y no puede hacer absolutamente nada.



4 comentarios:

  1. Por fin he leído tu post, my friend.

    Complejo el temita de hoy.

    El rol de una mujer cuando es madre, pasa a ser, principalmente, ése...ser madre. No es un rol excluyente de todo lo demás, es, en todo caso, la unión de muchas cosas en una: mujer, esposa (pareja), empleada (o jefa), miembro de la Asociación de Madres y Padres, etc. etc.

    Lo que cuentas en tu post es algo cotidiano, pero aunque tú lo veas como algo "descompesado", en el fondo, no lo es tanto. Le podrás preguntar a todas las madres que quieras y casi estoy segura que todas te dirán que prefieren ser ellas las que lleven a sus vástagos al médico en caso de enfermedad, por ejemplo, al margen que sepamos, e incluso aceptemos, que vivimos en pareja y que tanto el uno como la otra tienen responsabilidades para con sus hijos.
    Pero por otro lado, nadie me va a decir si tengo o no que repartir las noches en vela en cuidado de mi hijo enfermo. A mí, personalmente, siempre me ha dado igual que el padre de la criatura quiera acompañarme despierto durante toda la noche, el que lo haga no va a hacer que yo duerma, ni bien, ni mal, porque no pienso hacerlo.
    Con todo ésto no quiero decir, en modo alguno, que toda la responsabilidad del cuidado de los hijos recaiga sobre la madre. Ni tampoco que un hogar tenga que ser el reino del esposo y el infierno de la esposa. Faltaría más. Eso es harina de otro costal. Si vivimos en pareja, las tareas y obligaciones han de repartirse, equitativamente y que hay padres fabulosos, también lo digo, pero no estoy dispuesta a renunciar por "la igualdad" al "celo" que una madre pone sobre sus hijos. Sería "anti-natural".
    Un bebé llora ahora igual que hace millones de años, poniendo en alerta a su madre que lo protege. Si no hubiera sido así, hoy no podríamos hablar de humano a humano...todo se hubiera acabado.
    Se nos ha hecho creer que las mujeres ocupamos ese rol de "madres" porque nos habían educado así, como si fuera algo mal hecho, algo retrógrado. Lejos de favorecernos, esa creencia nos ha alejado de nuestra propia naturaleza. Nos enseña que dar un biberón es hasta mejor que dar el pecho. Que un bebé se acostumbra a dormir solo, aunque llore y llore, ya terminará por callar (claro, aburrido, solo y desamparado). Y como estas cosas, muchas más.

    Ser padre o madre implica responsabilidad en el cuidado, educación y mantenimiento de los hijos y su hogar. ¿Qué tendría que ser más equitativo? Si. ¿Qué hay padres/madres que no deberían serlo? También.

    La tan traída y llevaba Igualdad, en lo que nos debe hacer iguales es en ser tratados como humanos, con las mismas capacidades para desarrollarnos como personas, ya seamos hombres o mujeres. Lo que no debe hacer la Igualdad es inducir al error de renunciar a nuestra propia naturaleza. Una mujer es un ser humano con sus derechos y sus obligaciones, pero una madre es una madre, con sus instintos incluídos.
    Me preocupa mucho más que no me paguen lo mismo que a un hombre realizando el mismo trabajo, que pasarme las noches en vela por cuidar a mi hijo o preocuparme mil veces más que su padre si llega tarde a casa o descubrir con un solo beso en su sien que tiene fiebre. Cuando soy empleada, soy empleada, pero cuando soy madre, dejénme serlo.

    Creo que lo he dejado claro, amiga...mi ROL, en este juego, es ser MADRE.

    Besitos.

    P.D.: Dice el refranero que " gallo no agasaja a pollo" por algo será.

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  2. Hola, preciosa!!

    Yo también soy de las que opina que el vínculo afectivo que se crea entre una madre y un hijo es exclusivo, que el instinto maternal que tiene la madre es único... Pero he creído que no era necesario profundizar en ello. Tal vez me halla dejado detalles importantes para entender la escena.

    El aspecto de la niña daba auténtico miedo. Estaba totalmente pálida, con unas ojeras de impresión y la cabeza se le caía constantemente como si pesara una tonelada.

    La actitud del padre también resulta chocante. No participó NADA en la conversación. Ni si quiera levantó la cabeza de su periódico. (Evidentemente, el niño, elige dirigirse a la madre para hablar).

    Pero la guinda, es la llamada de teléfono que invita a la madre a abandonar su silla, luego a pasar el teléfono al niño (que hace lo mismo). Y mientras se queda la niña y el padre a solas... 0 de comunicación, 0 de implicación. La niña recurre al padre porque está que se cae, y el padre ni la mira a la cara. Y la madre....... zum, desapareció.

    La idea que he querido reflejar es: MAL por los dos. Joe, cómo llevéis las relaciones internas en vuesta familia me la refanflinfa, pero la niña está que se cae (literalmente) y llama la atención -y no me suelo escandalizar por ello, ya que he visto muuuuuchos niños enfermos.-

    Otra cosa chocante es que la madre sabía que estaba enferma, el padre NO.

    Pretender no desconcentrarte de tu lectura con semejante cartulario, es prácticamente imposible...

    Besazo gordo, gordo!!

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  3. El mutuo seguimiento del blog de nuestra amiga María me ha llevado hasta el tuyo. Leyendo tu entrada he visto algo de gestión de expectativas tema sobre el que acabo de escribir un post. Si te apetece, ya tienes lectura.

    Saludos.

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  4. Toma ya!!

    Gracias por la dosis de humildad.

    Leído y agregado!!

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