miércoles, 13 de mayo de 2009

PERFECTA FELICIDAD




¿Será verdad que por cada puerta que se cierra se abre un ventanal? ¿Será cierto que la naturaleza es tan sabia como aseguran?


Desde el punto de vista biológico la felicidad no puede plantearse. El hombre biológicamente feliz no puede darse. Desde la psicología, cada individuo se comporta de manera diferente frente a la felicidad. Unos la encuentran con facilidad, otros necesitan grandes esfuerzos para hallarla y algunos nunca la encuentran. Y según la sociología frente a la infelicidad social, surge la felicidad interiorista.


El ser humano busca constantemente la felicidad y no sólo eso, sino aquello que le proporcione equilibrio. Será por ello que está abocado a vivenciar intensamente experiencias muy positivas y desvalorar aquellas que producen lo contrario. No es casualidad que sólo mediante este mecanismo innato consigamos el bienestar.


Cada vez estoy más fascinada con la perfección humana. Si todo funciona correctamente, la predisposición para acumular más experiencias positivas que negativas es innata. Los sofisticados mecanismos a los que recurrimos para paliar el dolor sólo son un regalo de la naturaleza. Cada uno de los traumas superados es fruto de la adaptación.


Ningún ser humano es capaz de sufrir eternamente sin perder la cabeza.



Lo que sí tenemos predisposición es a creer que lo que hoy pensamos, es verdad absoluta, cuando en realidad, el tiempo nos la niega.


La naturaleza no falla, cuando una puerta se cierra, existen tantas abiertas como interés tengas en atravesarlas.


Aunque un portazo en las narices necesita recuperación, el tiempo siempre muestra un camino de salida que, con suerte, es mucho mejor al anterior.



7 comentarios:

  1. El ser humano es imperfecto por naturaleza. Eso es un hecho comprobado y constatado. Si no fuera así, el dolor y la tristeza no existirían. Y el estado anímico en el que te encuentras ahora sería el único existente para todos en cualquier situación y durante toda la vida.

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  2. Mar, como siempre, hay que volver sobre las palabras del maestro Punset.. y no olvidar que la felicidad está en la antesala de la felicidad.
    Siempre que tengas una meta, una ilusión, algo que te aliente a moverte...ahí, en esos instantes, en ese camino está la felicidad.
    La buscamos en la consumación de unos hechos y resulta que se encuentra en el placer de intuir que lo vamos a conseguir.
    Cuando una puerta se cierra para hacer sufrir, siempre da un portazo, sonoro, rotundo. El dolor es así, muy evidente, muy ruidoso, por éso todos sabemos dónde y cuándo nos duele algo, nos hace sufrir.
    En cambio, la felicidad es simplemente una brisa que logra abrir una puerta, o varias, y por éso, la mayoría de las veces, pasa desapercibida a nuestro lado sin que le prestemos la atención debida.
    Nadie está exento de dolor y quien busque el estado perpetuo de felicidad pierde el tiempo, pero quien vive en el dolor, permanentemente, pierde la vida.
    Por tanto, es mejor disfrutar del camino hacia una puerta que se abre (o podría abrirse) que perder la vida mirando una puerta que se cerró.

    Besitos

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  3. Como de costumbre, me quito el sombrero ante tus palabras...

    Estoy teniendo una semana en la que es un no parar. Pero también un descargue de adrenalina constante. El más insignificante motivo consigue producirme una emoción que ya echaba de menos. Sin ir más lejos, ayer como llegué más pronto de lo habitual a casa, cogí la bici que tenía casi abandonada y aprobeché el atardecer. Cuando casi no me quedaba aliento, aumenté la velocidad hasta coger una cuesta hacia abajo.

    En esos momentos pensé. ¡¡Joder, esto es felicidad!! No necesito irme a Nueva Zelanda para experimentar algo semejante.

    Por cierto, mi destino finalmente es Auckland, Nueva Zelanda!! Uiiiiiiiiiiiiiiiiii titi riri turiru riiiiiiiiiiiii

    Me hago pipí de gusto...

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  4. Anónimo, esa imperfección a la que te refieres hace que merezca la pena estar insatisfecho si cuando te encuentras feliz y lleno vas a poder distinguirlo como la mejor de las sensaciones.

    Sino, tampoco nos diferenciaríamos tanto de una mesa, o cualquier ser inerte... Menudo aburrimiento!!

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  5. Hey Mar...así que Auckland, eh?

    He visto la entrada de Pere sobre Auckland, en su blog del viaje por Austrialia.

    ¡¡¡¡ Peligroooo, llega Mar !!!! y como Auckland tenga muchas "cuestas hacia abajo" y consigas una bici, no va a quedar neozelandés en pie, jaja.

    Por supuesto que no hace irse tan lejos para encontrar esas brisas y esas puertas que se abren, peroo...¿ y lo que estás disfrutando mientras preparas este "alocado plan austral"?. Cuando llegues a Auckland, todo se andará...incluso, para volver.

    Besos, mi niña Kiwi

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  6. Hola Mar, y Maria citando a Punset...,es cierto, pero te diré que el hombre está en constante cambio, en cosntante adaptación a las circunstancias ambientales y mentales. Si te vas adaptando eres capaz de encontrar otra puerta abierta, si no, te quedas golpeando esa que se ha cerrado, rogando que abran, aunque sepas que detrás hay mas dolor y frustracion.
    Y la felicidad es otra emoción, que viene y va, como dcia Maria, es el camino hacia ella lo que excita y nos empuja a vivir. La alcanzamos, somos felices durante un tiempo y vuelve a disiparse, volvemos al estado natural animico, a la calma, a la estabilidad que vuelve a alterarse por otra circunstancia, positiva o negativa... y volvemos al proceso de busqueda.
    Un saludo..., ah y me alegro que hallas disfrutado con ese sprint especial al atardecer.

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  7. Sabias palabras, bicipalo.

    Mañana, además de pasarme por tu blog, te hago una consultilla.

    Besazo gordo y buenas noches!!

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