sábado, 20 de junio de 2009

TE ADMIRO




En estos tiempos que corren no es tan fácil sentir verdadera admiración por alguien.


Aunque te pueda interesar la vida de los demás, todos guardamos vivencias parecidas: experiencias más o menos emocionantes o etapas difíciles que se han superado y eso te hace enriquecerte y sentir cierto orgullo.


Pero esto es más de lo mismo de lo que cada uno guardamos en nosotros: momentos muy buenos, y momentos no tan buenos, que a veces, incluso, encierran nuestras más profundas miserias.


Es la parte gris que todo el mundo tiene. Aquello que nunca hemos contado en la vida, tal vez porque ni si quiera hallamos encontrado palabras. Aquello que hasta duele pensar por lo que ha podido marcar, aunque se halla superado.



Cuando alguien se cruza en tu camino y ha decidido desvelarte esa parte que nadie conoce. Y te lo transmite con franqueza y con emoción, pero sin desgarro. Cuando es capaz de reorganizar su cerebro para contarte aquello que sentía en la peor etapa de su vida. Cuando no te contagia compasión, sino todo lo contrario...


Agradeces haberle conocido.


Y ese agradecimiento se convierte en admiración. Porque no es fácil mostrarse ante alguien tal cual has venido al mundo: sin engaños, sin versiones, sin letra pequeña con la que haya que tener cuidado, sin matices...


La mayor verdad que alguien puede decir de sí mismo. El conocimiento absoluto de la propia persona; con sus virtudes y miserias.


El encontrar las palabras precisas para desvelar esas miserias y causar todo lo contrario: EL ENGRANDECIMIENTO DE LA PERSONA.


Y cuando encuentras a una persona capaz de cambiar el orden establecido de las cosas. Capaz de desvelar su parte más gris y convertirla en una grandeza. Te sientes francamente afortunado porque haya depositado semejante confianza.


Entonces, sólo puedes pensar: “te admiro, y algún día, seré capaz de lo mismo”.


“Te admiro, porque acabas de conseguir la mayor libertad posible que una persona puede experimentar”.


3 comentarios:

  1. Todos admiramos en los demás cosas que no valoramos en nosotros mismos, aunque estén. Hay que quererse un poquito más.

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  2. Muy buenas!!

    Josep, el sentir admiración por alguien no está reñido con una buena autoestima. A mí me parece muy enriquecedor y además saludable. Siempre hay gente de la que aprender, y eso es muy bueno. Por un lado te da la humildad suficiente como para querer mejorar y por otro, te motiva a no estancarte.

    Además es un sentimiento muy placentero. Nada que ver con la envidia o con complejos de inferioridad.

    Querer aprender de los demás es un reflejo también de amor propio.

    Es habitual en mí decirme cosas como: "piltrafilla, te queda mucho que aprender" (qué para mí son sinónimo de "a luchar por ser "la mejor del mundo mundial", porque lo vales"). Aunque entiendo que se pueda malinterpretar y entender por otro lado.

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  3. Si todos tuvíéramos igual de claro lo que tú entiendes por llamarte "piltrafilla" otro gallo nos cantara. Espero verte de nuevo.

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