lunes, 27 de julio de 2009

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...


Habian pasado 17 dias desde que yo llegue a la isla...



Ese viernes noche opte por quedarme en casa, dado que al dia siguiente debia madrugar para celebrar mi cumpleanyos con mis nuevos amigos en la isla de Rangitoto.



Pocas cosas hay tan emocionantes como compartir tu aventura en un dia tan especial con gente de todo el mundo.



Esa noche echaban por la television una fabulosa pelicula sobre Africa llamada I Dreamed of Africa.



Desde que habia llegado a Auckland nada me habia sensibilizado especialmente, ni ningun recuerdo habia hecho emocionarme y mucho menos sentir nostalgia.



Tampoco habia experimentado momentos de tristeza, ni de demasiada emocion.



Todo era mas facil de lo que en principio habia imaginado. Y tambien mas normal y cotidiano.



La vida no se diferenciaba demasiado vista desde el otro lado del charco. Pero me sentia feliz por poder experimentarlo.



Esa noche fue la primera vez que consegui ver una pelicula entera en ingles y seguir todo el argumento. Merecia la pena prestar atencion.



Y por primera vez desde que aterrize aqui, note esa sensacion por la que sabes que estas VIVO.



Si hubiera estado sola, hubiese dejado aflorar esa mezcla de emociones transformada en agua.


Y se que mi homestay hubiese hecho lo mismo...



Momentos como estos dan sentido a mi aventura. Y solo por eso, merece la pena vivirlo.



Nunca antes habia agradecido tanto unas palabras tan simples como: "Bless you, darling"...



Y por primera vez en mucho tiempo, me fui a la cama con esa sensacion... Ahora se que estoy VIVA.



Ahora empiezo a tomar concienca del motivo de mi viaje.


Por la manyana, desperte del mejor de mis suenyos: me encontraba en un pais llamado NUEVA ZELANDA... La historia comenzaba ese día, y la protagonista era yo misma.


Mire al cielo y guarde una imagen mas para el recuerdo. Podria quedarme ciega cuativada por el sol...



Sin duda alguna, habia despertado del mejor de los suenyos...



















UNA LECCION SIN PEDIRLA

Despues de tanto tiempo, puedo dar sentido a muchas cosas...



A veces conocemos el motivo de nuestros actos, pero no lo queremos reconocer... Es demasiado doloroso.



Todo se resume en las secuelas de una situacion dolorosa...



A veces nos hacemos danyo como muestra de autocastigo, por creer haber hecho algo mal. Inconscientemente, siempre ocurre lo mismo cuando no nos perdonamos.



La persona que decide compartir su vida contigo no tiene obligacion de ser consciente de ello, pero si de no aprovecharse de la situacion.



Lo que era intrascendente y se podria entender como cotidiano y rutinario, cobra otro sentido al reconocer el verdadero motivo de lo que haces.



Es la consecuencia de no asumir la realidad de los hechos. Porque verdades solo hay una. Y la palabra con la que denominarla es unica.



Cuando intentas enmascarar una verdad, toda tu vida gira en torno a una mentira. Una mentira que incluso tu mismo te crees. Pero para ti no es una mentira, tan solo una verdad a medias. Porque piensas que de este modo te haces menos danyo, y no danyas a los que te quieren.



Solo es una mascara que te protege de tus propios miedos...



Pero siempre es mejor opcion acabar primero con los miedos para poder prescindir de la mascara.



Porque el miedo no se tapa con una mentira, o una verdad a medias... El miedo es el producto de no enfrentarte a lo que realmente eres.



Y lo verdaderamente terrible es que si tu no te aceptas, nadie lo hara por ti.



Por eso, a nadie le importo tu dolor. Porque quien se dio cuenta, tambien supo que era un performance para calmar tu conciencia. Y tal vez, en ese momento, te hiciera el mayor de los favores...




Como dijo alguien que siempre lleva razon: "La culpa de tus propios actos solo es de ti mismo".


Hay que saberlo para poder corregirlo...




Alquien me dijo una vez que solo es libre aquel que asume sus errores sin culpar a los demas.



Siempre es reconfortante acordarse de aquellas palabras que hoy te hacen abrir los ojos...



lunes, 20 de julio de 2009

IMPRESIONES








Sigo manteniendo la primera impresión que me llevé de este país: la gente es tremendamente acogedora.




En Auckland es difíicil encontrar el perfil típico kiwi, debido a la gran cantidad de inmigrantes que te encuentras.



Intentar encontrar un perfil común en Queen Street, es como pretender determninar cuál es el perfil típico de España en la Gran Vía de Madrid...



De hecho, me costó una semana hasta que dije: "por fín he visto el típico kiwi del que tanto había escuchado hablar...".



En cualquier caso, kiwis o no kiwis, la gente aquí es extremadamente correcta y amable. Esto es algo que creí que era objetivo e indiscutible. Pero cuál fue mi sorpresa, cuando me enteré que no es una verdad absoluta para todo el mundo...



En general, la gente latina, tiene una visión muy distinta...



Tanto es así, que el otro día llegó una nueva estudiante procedente de Brasil. En la comida, me hace algunas preguntas acerca de bancos aquí y móviles. Dado que su inglés es prácticamente ilegible, la sugiero que hable en portugués despacio y yo trato de entenderla.




Su estado de nervios era tal, que entró en una crisis de ansiedad producida por el trato que decía, había recibido de los kiwis.



Intenté empatizar con ella diciendo que el primer día siempre es un shock para todos. Era una mentira piadosa, pero debía hacerlo.



Critica el egoísmo de la gente aquí, y hace comentarios que ya había oído con anterioridad de otros latinos.



Es algo que me sorprende, ya que mi opinión es justo la opuesta...



Y dado que de opiniones se trata, y por tanto de subjetividades; sólo puedo concluir pensando que es un asunto de actitud.



Lo cierto es que cuando eliges un destino semajante, tu mente tiende a idealizar las cosas. Es fácil caer en este error, ya que, en muchos aspectos, se trata de una isla paradisíaca.



En otros, no. La rutina es la misma allá donde vayas. Quien no trabaja, estudia. Quien acaba su jornada después de un día de trabajo, está cansado. Quien está esperando el autobús, necesita hacer cola.... Y al que le pises, protestará.



Y, por supuesto, las cosas buenas, no llegan a tus manos por sí solas... Como en ningún sitio.



Algo tan evidente, tiende a olvidarse cuando se crean mitos en tu cerebro.



Todo el mundo se rige por las mismas reglas. Tanto es así, que, países procedentes de partes opuestas del globo, guardan más semejanzas de las que creemos...




Estos pensamientos vienen a mí cada vez que paso por Queen Street.



Hasta el punto de que la primera semana, en una tienda de libros, cogí una guía de Nueva Zelanda. El sentimiento que se originó en mi cuerpo es ese escalofrío que ya había experimentado en España pensando en mi deseado destino. Me tuve que decir: "Mar, si ya estás aquí!!".



Me estaba ocurriendo lo mismo que en España; como si no me hubiera marchado...



Es lógico que ocurra algo así, teniendo en cuenta que mi vida no había cambiado demasiado, y apenas conocía prácticamente nada del país.



En ese momento, pensé que tal vez no notaba que estaba en Nueva Zelanda, porque me quedaba todo por conocer de aquí..



Y mis pensamientos estaban en lo cierto. Porque cuanto más conoces más te cautiva este país, y más cerca te sientes del sueño que se creó en tu mente antes de partir.



Y para acabar hablando de impresiones, la última con la que me quedo es con la de mi viaje a Devonport, este fin de semana...




Ya que de que impresiones se trata, mientras subía Mt Victoria y observaba las fotos que iba haciendo, pensaba que éstas no conseguían hacer honor al paisaje...



Y cuando por fín llego a la cima, y mi cámara anuncia: "no battery", sólo puedo pensar: "retén esta imagen en tu cerebro para siempre y que nada la estropé...".









miércoles, 15 de julio de 2009

FREEDOM

Comunicarse en un idioma que no es el tuyo tiene algo muy positivo para aquellos que nos consideramos bastante impulsivos: te obligas a pensar antes de hablar...



Tu cerebro funciona en un idioma en el que no esta acostumbrado. Es aconsejable no decir todo lo que se te pasa por la cabeza, si no quieres crear caos a tu alrededor.




Resulta reconfortante conseguir separarte del recurrido diccionario, para encontrar la forma de comunicarte. No hay que obsesionarse con la palabra perfecta, solo buscar la forma de decirlo.



Y al mezclar lo que ya sabes con recursos alternativos, consigues tu objetivo.



Desgraciadamente, no siempre resulta tan facil... Segun la forma en que pronuncies, una palabra puede cambiar totalmente de significado.



Recuerdo perfectamente mi primer dia de clase aqui... Ser una estudiante espanyola fue una novedad, asi que perdi la cuenta de veces que intentaron pronunciar mi nombre para preguntarme cosas.



Dado que me costaba bastante reconocer esa especie de escorbuto como mi nombre ("Mah"), opte por pedir que me llamasen Maria.



No olvidare la situacion que se produjo en la comida, cuando llego a mis oidos la pregunta: "What's about pineapple?"... A lo que conteste que no me gustaba la pinya...




Tremendo silencio que duro algunos segundos...........




La conversacion da un giro de 180 grados y la chica sigue diciendo: "no es tipica la pinya ahora..."



Otro silencio... Me hubiese gustado poder verme la cara desencajada. No entendia nada: " Ivy, pero tienes pinya o no?"



- "Yo no, y tu?".........



Me estaba tomando el pelo??..., no entendia el punyetero chiste... Joder, que humor mas raro tienen aqui!!!



Seguimos comiendo, y por fin dice: "Por cierto... conoces a Pineipol Cruz?"



J O D E R, Penelope CRUZ!!!, haberlo dicho antes!!!.......




Por aquel entonces, el diccionario todavia era mi amigo inseparable. Aunque apenas lo usara, me daba seguridad llevarlo simpre encima. Y si no lo hacia, lo echaba de menos. Algo parecido a lo que ocurre cuando sueles llevar reloj y un dia se te olvida ponertelo. Aunque habitualmente no estes mirando la hora cada poco, el dia que no llevas reloj, necesitas saber que hora es constantemente.




Con el diccionario me pasaba algo similar. Hasta limites ridiculos...




Sin ir mas lejos, este domingo, en el zoo con mi companyera, queria decir: "menuda pedazo de mierda ha hecho ese elefante!!". Y en el momento que me veo buscando la palabra "caca" en el diccionario, no pude por menos que pensar: "por Dios, no seas absurda!!, desde cuando tienes miedo al ridiculo??"... E inmediatamente, opte por recurrir a la mimica gestual-sonora, y al instante mi companyera me entendio.



Aunque no lo dijeramos, ambas sabemos que las dos agradecimos ese momento...



Y cuando decides tirar el diccionario a la basura, te consientes la libertad de cometer errores, meter la pata, sacarla, dar una vuelta a la rotonda... y empezar a disfrutar.



Y en ese punto, comienza lo mejor...

domingo, 12 de julio de 2009

KIA ORA!!






Tras 6 días en las antípodas, superados totalmente los efectos del jet-lag, me encuentro lo suficientemente despejada como para escribir. Hubiese preferido hacerlo en los momentos críticos, para plasmar exactamente lo vivido, pero las fuerzas escaseaban. Intentaré recordar cada instante.



Tras despedirme en Madrid de mi familia, mi tranquilidad era sorprendente. Incluso los días anteriores fueron de lo más calmados para mí. Obviando el trajín de gestiones y papeleos necesarios para partir, mi estado de ánimo era de lo más calmado. Hasta el punto de que la maleta la terminé de hacer el mismo día de mi partida.



Algo sorprendente para mí, porque creía precisamente que el nerviosismo iba a aumentar a medida que se acercaba la fecha de partida. La única explicación que encuentro es que todas mis dudas y miedos ya las había vivido con anterioridad.



Sólo en el momento de despegar del avión sentí ese inconfundible hormigueo en el cuerpo, y no disimulé mis lágrimas al divisar todo Madrid desde arriba. No había motivo alguno para reprimirse, y tampoco me apetecía evitarlo esta vez…




Nunca antes había estado tan cerca de la libertad. Estaba traspasando la barrera que separa la dependencia de la libertad, pero aún no podía tocarla. Sólo estaba rompiendo cadenas, tampoco me planteaba demasiado más.




La emoción inicial fue perdiendo intensidad y cobrando la normalidad que puede tener cualquier viaje rutinario.




No recuerdo demasiado de las escalas realizadas, así que obviaré detalles irrelevantes… Sólo mencionaré algo que me repetí mentalmente varias veces durante el insufrible trayecto en avión: “si hay una segunda vez, viajaré en bussiness class, o bien, me cortaré las piernas”.




Al llegar a la aduana, me arrepentí de mi elección. “Nueva Zelanda no era el mejor destino para alguien como yo”, me dije mientras una mujer con cara de bulldog me cacheaba. Como todo el mundo fuera como ella, iba a tener serios problemas para encontrar mi sitio…




Pero evidentemente, me equivoqué. Como casi todo lo que se juzga por una primera impresión.



La gente es extremadamente amable. Hasta límites inimaginables para alguien procedente de Madrid. Esta amabilidad innata aumenta al descubrir tu procedencia. Algo sorprendente, ya que sospechaba que iba a resultar una dificultad añadida.



6 días son muy pocos para encontrar algo negativo. Seguiré viviéndolo como se merece…




domingo, 5 de julio de 2009

EL VALOR DEL SILENCIO (desde Dubai)


El silencio: una palabra tan poco valorada, pero tan necesaria a veces…




No estoy acostumbrada a mantenerme demasiado tiempo en silencio. Más bien, todo lo contrario; disfruto del placer de hablar con el único objetivo de comunicarme.



Pero la situación cambia radicalmente cuando te desenvuelves en un idioma que no es el tuyo. A veces no puedes decir todo lo que te gustaría y cómo te gustaría. El lenguaje se convierte en un medio para subsistir.

………………………..


Estos pensamientos rondan por mi cabeza en el trayecto en bus de Luton a Heathrow…





He decidido sentarme al lado de una encantadora chica procedente de Singapur, que parece tan perdida como yo.




La conversación se limita a un intercambio de información necesaria para llegar a nuestros respectivos destinos.




Las palabras sobran; compartimos la misma emoción, el mismo cansancio y la misma incertidumbre en nuestras mentes.



Pienso en todo aquello que le diría, lo traduzco mentalmente y decido callar para no estropear el momento.




Adrenalina a flor de piel, cansancio acumulado y ganas de absorber el 101%. Y todo eso a la vez, en el mismo momento, en el mismo instante de conexión.



Imposible estropearlo con palabras vacías……..





Cierto es que el silencio ordena las ideas. En algún momento había que aprenderlo.

jueves, 2 de julio de 2009

ADIÓS




Adoro aquella metáfora de la vida como un sendero.



Vivir es un constante caminar en el que cada uno decide la velocidad de sus pasos. Puede haber paradas, zancadas grandes o pasos para atrás.



Pero es aconsejable no mirar hacia atrás para no distraerse. Ni tampoco obsesionarse con lo que falta, pues es energía malgastada.



Además, hay detalles que se alejan de nuestro alcance y con los que no solemos contar; como el viento a favor o atajos descubiertos a lo largo del camino.



En algún momento, todos hacemos recuento de lo aprendido en dicho trayecto.



Si hiciéramos una lista de las cosas que todavía no hemos hecho, seguro superaba con creces a aquellas que sí.



Y cuando decides ampliar tu lista de experiencias vividas, a veces es necesario romper con una parte de tu pasado. Es el único modo para seguir caminando por el sendero que has elegido.



Y al quemar etapas, entiendes cosas que antes eran ilegibles. Y aquella frase que te dijeron cobra sentido ahora.



Porque sabes que cuando vuelvas, no serás la misma persona. Ahora lo entiendes, pero necesitas vivirlo para sacar tus propias conclusiones.



Y agradeces, una vez más, haber escuchado esas palabras. Porque darlas un sentido es lo que más te motiva.



Cuando sentimos no ser la misma persona de hace años es porque algo grande hemos aprendido.




En realidad, vivir es caminar creciendo.