martes, 18 de agosto de 2009

GRAN TRIUNFADA




Cuando estaba gestionando todo el papeleo en España antes de venir a Nueva Zelanda, elegí la opción de media jornada en la escuela para tener más tiempo libre y conocer mejor la ciudad.




Debido a esto, los compañeros me empezaron a llamar “travel agent”. Además de ir siempre con un arsenal de información y ma
pas, tenía más tiempo que la mayoría para conocer sitios nuevos.




El resto de la gente de tiempo parcial en la escuela, se va rápidamente a sus casas, o prefieren pasar las horas en la sala de Internet.




Hace unas semanas, opté por e
sperar ahí a mis compañeros para luego tomar algo cuando acabasen las clases. Creía que se me iba a hacer mucho más larga la espera, pero en realidad hay un submundo curioso en esa sala. Se ha creado un microclima entre los asiduos y se respira buen ambiente. Así que, no me importó repetirlo unos cuantos días más, ya que fue una buena excusa para conocer a gente nueva y esperar a mis amigos.




Lo malo de esto es que pierdes la noción del tiempo. La sala se convierte en una burbuja donde no existe el
mundo exterior. Sólo la misma gente sentada en los mismos sitios. Si quería hacer mi visita fructífera, esto no podía alargarse mucho más.




Cada hora de más en esa sala empezaba a recordarme a la hora de trabajo en España que me había costado permitirme este viaje. No debía alargarlo más. Así que opté por proponer a varias personas hacer algo distinto. Pero ante la falta de iniciativa, opté por volver a mis anteriores costumbres. No me importaba hacer cosas sola, por la noche podía verlos de nuevo y comentar lo más interesante.





Antes de programar dónde iba a ir esa tarde, cogí el calendario y conté las semanas que me quedaban. Pensé en lo rápido que se esfuma el tiempo cuando eres tú quien lo controla. Me quedaban muchos sitios por ver y elegí como destino Manukau. No estaba especialmente lejos del centro, y me daba tiempo a volver por la noche para salir con mis amigos.




Mi homestay me desaconsejó la idea ya que decía que el Sur de Auckland es una mala zona donde abundan los crímenes. Pero mi guía ponía que es una visita obligada, entre otras cosas por sus preciosos jardines botánicos. Si algo me motivó especialmente para decantarme por este destino fue leer acerca del carácter pacífico kiwi y la casi ausencia de delitos.




Además, habiendo vuelto trillones de veces sola a casa de noche por las calles de Madrid, Kiwilandia se convertía
en un paraíso terrenal…




Cogí toda la información que necesitaba. Tenía una ruta bastante interesante para andar, pero si me cansaba, siempre podía coger un autobús o un tren.




Como siempre, la amabilidad del autobusero fue intachable. Se interesó bastante por el destino exacto que quería. Pensó unos segundos, dudó, y por fín me cobra la tarifa.




Mientras arranca de nuevo, me explica el camino que tengo que seguir. Parece bastante sencillo, así que, me despreocupo guardando el mapa y opto por divisar el paisaje. El autobusero me avisará cuando llegue a mi parada, para coger otro autobús.




De pronto parece que me adentro en otro mundo. Las calles son distintas, el ambiente es peculiar, hasta la gente que sube al autobús huele distinto. Los rostros que veo parecen pintados con carboncillo, y los cuerpos hinchados hacen pensar que se alimentan de jabalís. Sin duda alguna éstos son los maoríes.






Fotografío algunas tiendas
de ropa que me recuerdan a las de disfraces de España.








El autobús se para y cruzo los dedos para que ésta no sea mi parada... El gesto que me indica lo deja claro: he de bajarme… Me
recuerda el siguiente autobús que tengo que coger y el camino final que he de seguir.




Bajo sin demasiadas ganas, y descarto la idea de sentarme para esperar el siguiente bus. Algo me hace arrepentirme de mi elección. En ese lugar me siento más extranjera que nunca…





Decido cambiar el monedero de sitio para esconderlo más mientras me pregunto dónde coño me he metido. Me empiezo a poner nerviosa… creo que por primera vez desde que estoy aquí.





Un joven con pinta de borracho me pregunta si tengo un dólar, a lo que contesto EN INGLÉS que no entiendo nada… Poco agudo por mi parte. Pero sólo murmura algo y se va.





Cuando por fin llega mi autobús y digo mi destino, el conductor me pregunta si estoy segura…



Pregunto si es una zona peligrosa y sólo suelta una pedorreta con la boca.




Me arrepiento por momentos de mi genial idea…




Bajo del autobús, saco el mapa y me vuelvo a preguntar dónde narices estoy.




Me paro, me acojono, pienso en volver y me sobresalta una bocanada de humo de tabaco en mi cara. Alguien se ha parado en frente mía y me pregunta si estoy perdida.




Contesto que no, que voy a coger el autobús para Auckland…




Cruzo la calle, y espero el siguiente autobús. Dirección Auckland.




La vuelta a casa es como agua en el desierto. Diviso la Sky Tower... éste es mi sitio..........






Todos necesitamos un punto de referencia para no perdernos en el camino.







8 comentarios:

  1. Hola Mar:

    Parece que tu ruta se te hizo cuesta arriba, en esta ocasión.

    ¿Sabes?..lo peor de todo es que siempre te quedará la duda de por qué venía recomendada la visita de esta zona en tu guía y cómo serían esos jardines botánicos.

    Si es mucha la curiosidad, igual deberías convencer a algunos de tus amigos y montar un "tour" a la "zona oscura" de Kiwilandia, pero si no la tienes, déjalo pasar, no creo que disfrutaras mucho de unas plantitas si vas a estar pendiente de que te roben la cartera, eh?.

    Pero mira, no ha estado mal la experiencia. Ahora ya has visto que en todos sitios se cuecen habas, lo mismo en Kiwilandia, que en Madrid.

    Lo más importante "tener un punto de referencia" y no perderlo jamás.

    Sigue disfrutando, mi niña-kiwi. Muchos besitos.

    ResponderEliminar
  2. Maria, no me quedare con la duda, porque ya he propuesto a unos amigos la idea y vamos a visitarlo.

    Hice bien en darme media vuelta, mi instinto me decia que debia hacerlo. Tampoco hubiese disfrutado de la visita en esas condiciones.

    Besazo gordo, y ya voy poniendo fotillos de la flora y fauna que se cuece por aqui.

    ResponderEliminar
  3. Joder, tía!! a cabezona no te gana nadie...

    Mucha suerte y te me cuidas. Abrazote fuerte.

    ResponderEliminar
  4. Lo primero es disfrutarlo, si no no vale la pena.

    ResponderEliminar
  5. hola guapisima!!! ya toy de vuelta de mis vacas, que tal por ahi?

    un besazo goldo!!!

    ResponderEliminar
  6. Eyyyyyyyyyyyy, genial niña!! Estas están siendo mis mejores vacaciones. Como me imagino que en tu caso...

    Beso gordo!!

    ResponderEliminar
  7. ¡Qué chica más irrespetuosa! ¿Qué te he enseñado yo? Si alguien te echa humo a la cara, se lo devuelves. O bien le haces una carrillada. Pásalo bien y ves pensando qué me vas a traer de regalo o te arrepentirás

    Besos

    ResponderEliminar
  8. Juanillooooooooooooooooooo!!! jajajajajaja gracias por pasarte!! esto es mucho mejor de lo que esperaba...

    Que sepas que las kiwitas no merecen nada la pena. Muy horteras. Pero tú aquí serías feliz, muchas orientales!!

    Mi móvil español aún está con el jeg-lag, así que si recibís una llamada de un móvil raro, lo cogéis!!

    Te quiero, demonio!!

    Por cierto, no recuerdes mi page al resto, que las paredes hablan. Cuando la desvelé estaba borracha...

    Me mandas una carrillada al resto, por borrachos.

    ResponderEliminar