martes, 4 de agosto de 2009

LA SOMBRA DE TU MEDIA NARANJA


Cuando una persona se enamora, sacrifica su luz propia para dejarse alumbrar por otra luz más fuerte. No es algo que se elija, simplemente ocurre. Es una de las consecuencias del amor. Aceptas convertirte en el complemento de tu pareja, en el aditivo, en la guinda. A veces, incluso en su sombra... diminuta y oscura.




Una pareja de estudiantes procedentes de Colombia me inspiran estos pensamientos...



Parecen enamorados, pero hay algo terrible en su relación: no son nada el uno sin el otro.




Y no lo digo en el sentido figurado, sino en el más riguroso. Desde que llevo aquí, no he escuchado ni una sola frase completa y correcta en inglés emitida por ella. Siempre la acaba su paciente pareja.



Apuesto a que la chica es inteligente, pero todavía no lo sabe. Por alguna extraña razón se siente insignificante sin su media naranja.



En realidad, es otra consecuencia del amor...



Hace unos días, ella me dice: "Es increíble lo
poco que llevas aquí y lo bien que te orientas..."


No solté una carcajada, por respeto.Tan sólo dije:"Qué?????, te equivocas, soy muy despistada, y como lo se, siempre recurro a mapas y anotaciones. Sólo es cuestión de interés."



- "Yo no podría venir sola aquí, se me haría un mundo..."



Aun a riesgo de poder ofender, tuve que decirla: "Tu no necesitas orientarte, ni prestar demasiada atención. Ya lo hace tu novio por tí..."



Como era de esperar, no entendió el sentido de mis palabras, así que, simplemente añadí: "No te ofendas, sólo estás enamorada. Cuando lo vuestro acabe, te darás cuenta de todo lo que puedes hacer por tí misma y te harás valer mucho más."



Y cuando, sorprendentemente me contestó
: "puede ser", supe que su historia se iba a acabar mucho antes de lo que creía. No se puede estar tan poco convencida de lo que haces...



Pero esto, es otra consecuencia más del amor.



Y no pude evitar sentir cierta lástima, y valorar más aún la libertad que te da la independencia. Sólo en determinadas etapas se puede disfrutar de la soledad como el mayor respiro.



Son contadas las veces que te preguntan "¿dónde vas?", y tú puedas contestar "por ahí". Sin rumbo fijo, con el único objetivo de disfrutar de cada paso y con el horizonte como meta...




Y cuando nada te respalda, el amor se ha desvanecido, y tu país está tan lejos, cada paso que das tiene importancia porque tú mismo le das consistencia.



Pero esto lo sabes sólo porque ahora estás fuera de ese círculo simbiótico.



Al verlo en prespectiva, con lo que te quedas es
con aquello que has conseguido por tí mismo.



Si tu vida depende de otra mitad, sólo cabe pensar que sacrificas la mitad de tus ambiciones, la mitad de tus metas y en definitiva... la mitad de tu valía.




Si no se está 100% convencido, ¿qué te queda?.



La jugada puede salir demasiado cara...






4 comentarios:

  1. Me encanta cuando nos cuentas tus observaciones y las contrastas con tus sentimientos. Y es cierto que cuando surge el amor nuestro cerebro se llena de química, nos emborracha y deforma la realidad..., pero con el tiempo debemos de saber detectar ese torrente de hormonas y no perder la razón, debemos amar y enamorarnos, pero con los "pieses" en la tierra..., con la edad llega, ¿sabes...?. Y te cuento que Joa sigue atravesando España entera ella solita, en bici, cargada de alforjas y SIN MI, era su deseo hacer ese viaje, desde Valencia a Finisterre, pasando por Albacete,Ciudad Real, Toledo..., Avila, Zamora..., en fin, eso es tener una sombra propia, Mar, lo cual no quiere decir que cuando vuelva (segun palabras de ella) seremos una sola sombra por lo menos durante unos largos minutos, quizás quince, tres cuartos de hora..., je, je, je.
    Mar..., Y sigue observando.

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  2. Hola Mar:

    Verás, estoy completamente de acuerdo con Bicipalo. Yo no lo habría explicado mejor y éso que, como sabes, no me faltan "historias" para ilustrarlo, jajaja.

    Digamos que conservar nuestra propia sombra es lo más sano, aunque eso no quita para que podamos unirla a otra y caminar juntos.

    Pero también he observado que hay parejas donde uno de los miembros "cede" aparentemente su sombra, cuando lo que realmente esconde es su "interés" por no tener responsabilidad.
    Pongo un ejemplo real:
    Un matrimonio con más de 40 años de convivencia. La señora insiste en no saber programar su horno, de manera que el señor siempre tiene que ajustar el tiempo y la temperatura. Pero además, ella se escuda en su "ignorancia" para no saber ni cómo se llega a la sucursal de su banco.
    ¿Es tan difícil aprender? NO, pero si el gratinado se quema será responsabilidad del esposo, al igual que si devuelven algún recibo.

    No todas las relaciones son iguales, ni tampoco lo son las personas que las conforman. Mantener tu propia sombra conlleva ser responsable de ella en todas sus circunstancias y aunque nos parezca mentira hay quienes, voluntariamente, renuncian a su sombra bajo el nombre de "dependencia". Equivocados o no es su decisión.

    Como te dice Bicipalo, sigue observando mi niña-kiwi.
    Besitos.

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  3. Bici, yo también pienso que hay determinadas cosas que no se pueden sacrificar. Soy muy independiente, y también lo era teniendo pareja. Pero es importante que la otra persona sea similar. A veces se junta una persona muy desinteresada con una egoísta, y esto ocasiona un desequilibrio.

    Pienso que hay dos claves imprescindibles para que una pareja funcione: querer compartir cosas juntos, y desear/procurar la felicidad personal (individual) del otro. Si una persona apoya esta idea, y su pareja no, es que no deben estar juntos.

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  4. María, un gran ejemplo el que has puesto. Siempre he compadecido a aquella chica que es la sombra de su pareja tachándola de sumisa. Hasta que ahora, viéndolo desde fuera, me acuerdo de cosas que he hecho por amor y solo puedo decirme: "chica, tu eres tonta!!!" jajajajaja.


    Claramente, no es mi momento...

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