lunes, 26 de octubre de 2009

PERDIDA EN EL PARAÍSO.













Se iba acercando la fecha para volver a casa y me quedaban demasiadas cosas por ver en Nueva Zelanda.



Finalmente no había visitado los jardines botánicos de Manukau ya que me habían surgido planes mucho más interesantes y prefería no desperdiciar oportunidades.




Cada fin de semana lo dedicaba a viajar por los alrededores o las islas. Y por las tardes, siempre surgía algún plan alternativo. Sin embargo, me quedaba con la insatisfacción de no conocer todos los sitios que me hubiesen gustado.




Opté por dar un largo paseo por las calles cercanas a mi casa. La última semana, me dediqué una tarde para mí. Me apetecía hacer ese paseo sola. Era la despedida del que había sido mi barrio por tres meses y no me apetecía tragarme lágrimas si se empeñaban en escaparse o reprimir aquello que necesitara aflorar en ese momento. No necesitaba gente para ello.




Empecé por la zona más cercana a mi casa, la parte trasera. Conecté el mp4 y me puse los auriculares. Caminé por el viejo puente al que nunca había prestado atención antes.

















Me quedé así unos segundos, hasta que al girar la cabeza hacia la izquierda, diviso la panorámica que más veces he buscado para orientarme, la Sky Tower. Pero esta vez, desde casa Tan cerca de mí y casi lo había olvidado
...








Decidí que era suficiente, había demasiadas cosas por ver y la Sky Tower la tenía muy vista. Lo más cercano, era lo más desconocido para mí...




Me despedí mentalmente e inspeccioné las calles cercanas.



De vez en cuando miraba al cielo, tenía todo el tiempo del mundo para recrearme en él. Al buscar la ubicación del sol algo llamó mi atención. No solía prestar atención a estos detalles, nunca hay demasiado tiempo. Pero ahora era un buen momento. Un pájaro alzaba sus alas al vuelo con las mismas fuerzas con las que yo misma disfrutaba de mi ansiada libertad.






Sólo me sabía de memoria el camino de mi casa al auto
bús. Lo demás en Remuera, había pasado desapercibido para mí. Mi vida la realizaba en Auckland, y Remuera era tan sólo un lugar de paso. Tranquilo y sin demasiada vida. Poco interesante para mí hasta ese día.... uno de los últimos.




Había olvidado que cerca de mi casa se encontraba una preciosa laguna. Mi primer día mi homestay me había llevado en coche. Decidí hacer ahora el camino andando.




Miré ahora al suelo y observé el sendero de margaritas que adornaba el césped




Nada novedoso, demasiado típico. Sólo alguien que se cautiva con pequeñas cosas puede admirar algo tan vulgar. Me agaché para fotografiar mejor aquella alfombra de flores comunes.




Nunca antes había prestado atención a una flor tan sencilla, pero tan perfecta





Hice lo mismo con otra flor, pero esta nueva, era desconocida para mí




Inconscientemente intuía que cuanto más int
erés le pones a las cosas cotidianas, más cosas nuevas absorbes.



De repente, escucho algo entre las matas. Probablemente es un animal, pero le acabo de perder de vista .



Me quedo en silencio esperando, por si volviera a asomarse. Por suerte, puedo hacerle una foto. Es un Pukeko, una de las aves típi
cas de Nueva Zelanda.



Al oír mi ruido, desaparece de nuevo .




Me siento algo estúpida por haber encontrado esto tan cerca de mi casa y tan tarde.




Al alzar la mirada, observo que un helecho gigante encabeza el cielo.



Es el símbolo de Nueva Zelanda, la hoja de los All Blacks. La hoja auténtica de Nueva Zelanda se llama Silver Fern. Son helechos que por el dorso tienen un color plateado intenso. Intento buscar alguno auténtico por la zona sin éxito. Sería demasiada suerte.



Observo la perfección de la hoja .




También me sorprende otra flor típica de Nueva Zelanda: Pohutukawa Tree.




Su belleza me obliga a arrancar una de ellas para informarme acerca de su origen. Parece ser una flor típica navideña.




Otra extraña flor me sorprende .




Me resulta curiosa, así que, acerco el zoom de mi cámara para fotografiarla de nuevo.




Descarto esta vez la posibilidad de arrancarla. Por el tipo de planta que es, se desharía al momento. Me quedo con la duda de averi
güar su nombre.




Perdiéndome en la espesura .....
............


.............observo el contraste entre naturaleza viva y muerta .................


muerta y viva...



El contraste entre el verdor que inunda todo, y una flor coloreada de malva escondida entre las matas resalta al momento.



Si no se presta la suficiente atención, la flor más bonita quedaría camuflada con el resto de la maleza .



La belleza de lo cotidiano pasa a cada instante frente a nosotros sin apenas darnos cuenta .






Sin embargo, no solemos conformarnos con lo que tenemos. Exigimos más de nuestra vida. Necesitamos nuevos retos, nuevas metas que alcanzar. Y mientras nos empeñamos en conseguirlo, olvidamos la belleza de la sencillez .............




La grandeza de observar los vasos capilares de una hoja, o lo reconfortante que es respirar hondo cuando el tiempo y el espacio no limitan nada.



Admirar el increíble proceso que seguirá el capullo para convertirse en flor muestra el mayor milagro natural.................. LA VIDA.





Pero para ello no vale ni cualquier momento, ni cualquier etapa. No se consigue el mismo efecto observando margaritas en hawai que en tu barrio de la infancia, pero el aprendizaje lo puedes traspasar a tu lugar de origen y
valdrá para el resto de tu vida.



Necesitamos nuevos horizontes que alcanzar y nuevas montañas que escalar para aprender lo que teníamos muy cerca, pero de otro modo, no lo hubiéramos asimilado.




Mientras tanto, me sigo perdiendo en los paisajes que simulan cuadros pintados al óleo.




Capturo una mariposa con mi cámara.........




..........y analizo la anatomía de lo más pequeño




Finalizo la ruta con un paseo en tren.



Lo que antes resultaba innecesario, se convierte ahora en placer.




El sol, otra vez, me cautiva de nuevo.



Y contemplo el paisaje....




........... donde una vez más, la Sky Tower, a lo lejos, adorna la ciudad...



Y me quedo con esa imagen para rebelarla cuando regrese. Todas las veces que haga falta.



Al volver a Remuera, antes de llegar a casa, me dirijo de nuevo al viejo puente para despedirme de todo...




De todo lo que me rodeaba sin ser consciente de ello.













12 comentarios:

  1. Ya estabas tardando en añadir entrada. Mereció la pena la espera.

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  2. No creo que haya sido una despedida, las despedidas son muy feas. Sseguro que algún día vuelves por allí.
    De momento te has traído mogollón de recuerdos en tu memoria. Ahora cuando veas por España, un prado de margaritas, la flor del diente de león (que es la flor amarilla), un calamón (primo del ave que viste en la laguna), una mata de vinca pervinca con las flores malvas como la de tu fotografía, o una mariposa monarca, recordarás esos días vividos en tierras de Kiwis.
    Y si tú quieres, algún día volverás, ya lo verás.

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  3. Hola Mar:

    Lo bueno que tiene que las "cosas pequeñas" se hagan visibles, es que ya nunca volverás a dejarlas de ver.
    Ars Natura ha puesto nombre a muchas de tus "incógnitas", lo que quiere decir que en España también las hay.
    De hecho, la flor amarilla es una de las primeras que aparecen en la primavera, en cualquier sitio. En Marzo, escribí un post llamado "Entre el muro y el asfalto" donde aparecía una foto de esta flor.
    Las monarcas son unas mariposas que mi padre sigue con su atenta mirada, mientras deja pasar su tranquila, pero feliz existencia.

    Lo bueno, como te digo, no es haber descubierto esas preciosas criaturas en el otro extremo del mundo, sino que pusiste tu atención sobre ellas y ahora, estés donde estés, serás capaz de disfrutar con la belleza de las pequeñas cosas cotidianas. Una vez que se experimenta, es muy difícil no volver a caer en la tentación de disfrutar "gratis".

    Un beso, Mar...y como dijo Carmencarmen "mereció la pena la espera".

    María Hdez.

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  4. Si es verdad, Carmen, abandonado lo tengo. Y no es por falta de tiempo esta vez.

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  5. Ars, intuía que te iba a gustar la entrada jeje.

    Es cierto, no creo que sea una despedida.

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  6. María, una de las conclusiones más grandes que he sacado de mi viaje es: "todos cagamos por el mismo lado". En el sentido de que hay cosas que no cambian estés donde estés.

    No sólo a nivel flora/fauna (que ahí sí que puede haber más diferencias), sino en el día a día. Todos nos regimos por las mismas pautas allá donde estemos. No somos tan diferentes como nos podamos creer.

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  7. Jejeje, ¡Ay Mar!...si lo de "ca..g...r...por el mismo lado" ya lo sabíamos, a ver si te ha pasado como cuando buscabas otro orificio, jaja.
    Bueno, pero teniendo los kiwis tan a mano, no me dirás que, al menos, la "regularidad" la deben tener controlada...o no?, jeje.
    Y tienes razón, cuando estás conviviendo en algún lugar, sea donde sea, la cotidianidad llega. Los únicos que miran, con interés, sorpresa o disgusto, las cosas que nos rodean son, precisamente, los forasteros, que abren mucho los ojos, ávidos por ver cosas que nunca vieron y tal vez no verán más.
    Lo interesante sería tener siempre "ojos de turista", bien abiertos y atentos, para que no se nos pudieran escapar esas "cositas simples" que nos alegran el día.

    Un besote, mi niñaaaa.

    P.D.: y..ya tienes trabajo o estás en busca de alguno?. Curiosidad maternal, ya sabes. ;)

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  8. Me he sentido indentificado con alguna de las cosas que escribes. También soy un apasionado de los viajes y te puedo asegurar que no todo es tan positivo. Si no consigues encontrar tu lugar corres el riesgo de sentirte un desarraigado. Y te diré que en mi caso ya no consigue cautivarme la sencillez de mi país. Eso no me conforma.

    Saludos de un catalán perdido ahora en tierras argentinas.

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  9. Jeje, María, me imagino que no sólo tendrán controlado el tema de la regularidad, sino que se irán por la patilla, porque comen kiwis a destajo...

    Con respecto a lo del trabajo, nena... no sale nada interesante, solo currillos puntuales para salir del paso.

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  10. Anónimo, no me asusta lo que me pueda deparar por una sencilla razón: cada experiencia es distinta y cada persona reacciona de un modo.

    Puede que me ocurra a mí también, o puede que no. Pero lo importante no es eso, es poder llevarlo a cabo si realmente es lo que se quiere. Lo que ocurra después es impredecible.

    Gracias por contar tu experiencia, da una referencia, aunque no sea decisivo.

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