miércoles, 30 de diciembre de 2009

CUPIDO ANDA PERDIDO




Desde mi más tierna infancia he mantenido interrogantes que con los años no se han disipado.



Recuerdo con cierta nostalgia mi bloc de adolescente en el que anotaba todas aquellas incógnitas que creía que el tiempo iba a desvelar.



Uno de los mayores misterios sin duda alguna es el entresijo que esconde el amor. Ninguna persona sería capaz de negar las huellas que ha dejado el “Gran Cupido” a lo largo de su vida.



En cualquier reencuentro de amigas saldrá esta conversación en algún momento. Puede haber pasado un año, dos, tres, o tal vez más..., y el resultado siempre será el mismo. Cuando menos lo esperes, saldrá la mítica pregunta: “¿y qué tal de amores?”. Al fin y al cabo, la respuesta será el reflejo de toda una trayectoria desconocida para el que pregunta.



En realidad somos el resultado de lo que hemos vivido. Los miedos de hoy son el lastre del pasado. Las exigencias del futuro son las carencias de ayer. Y las metas deseadas es lo que no se pudo conseguir.



Puedes haber sido la mujer más segura del mundo, que si tu pareja te dejó por tu mejor amiga, en algún momento sacarás tus celos resentidos.



Tal vez nunca hayas dudado de tu valía, pero si un hombre te hizo sentir lo contrario, puede que pese el resto de tus días.



Puedes mostrarte todo lo liberal que quieras, pero temerás volver a sufrir infelicidades de tu pareja si ya las has vivido.




Somos el producto de lo que nos han enseñado. La máscara que lucimos tiene su origen en la página anterior...




Éstas y otras conclusiones saqué de una reciente conversación con varias amigas de la infancia que hacía tiempo que no veía. Historias repetidas en distintas personas. Desengaños que sólo el tiempo puede curar. Consejos y frases escuchadas y repetidas hasta la saciedad. Deseos de conseguirlo, conservarlo, luchar por él y finalmente perderlo para volverlo a encontrar.



Al fin y al cabo, el amor es así: Todos lo añoran cuando no existe para maldecirlo cuando lo tienen. El que ama no es correspondido y el amado reniega de sus encantos. A la larga, es algo cíclico, sólo hace falta que transcurra el tiempo suficiente para entender que cupido anda más que perdido. Me pregunto si algún día tomará de su misma medicina................ (el muy cabrón).




Y al preguntártelo con una copa en la mano en compañía de otras locas con tu misma opinión, el trago deja ya de ser amargo.


domingo, 20 de diciembre de 2009

VIVA LA VIDA




Limpiando mil rencores

Disputas olvidadas

Heridas ya curadas.



Borrando de un plumazo

Momentos malgastados

Amigos de artificio

Saludos comprometidos.



Me quedo con lo que quiero

Olvidando lo que pesa

Para repetir solo lo bueno.



Lo malo para otros

Para víctimas del destino

Sufridores de la vida

Amigos de la pena.




Y parece que fue ayer cuando aún no me lo creía

Que hay vida después de todo, sin tu dolor que asesina.


sábado, 12 de diciembre de 2009

BELLEZA INTANGIBLE




“Tiran más dos tetas que dos carretas.”



Lamentablemente, a día de hoy, esta frase, aunque simple, contiene una gran verdad: “el envoltorio cuenta.”



No me atrevo a sobre valorarlo, pero tampoco a quitarle importancia.



El envoltorio es la carta de presentación para una entrevista, es el paquete adornado de un regalo especial... Es en definitiva, el primer impacto, la primera impresión que se lleva la otra persona de ti.




No quiero decir con ello que sea lo único, ni lo más importante, ni si quiera que sea algo decisivo. Pues conocer en profundidad a la otra persona puede ser el motivo de un giro de 180 grados.




Tampoco insinúo que me parezca justo. De hecho, la belleza física es sólo un regalo del que no hemos hecho mérito alguno, y además, a día de hoy contamos con infinidad de herramientas para mejorar la apariencia.




Sin embargo, cuando nos vemos privados de este privilegio, nace la tendencia de venderse por otros medios. La obligación de dar lo mejor de uno mismo, sin haberlo pedido, para contrarrestar esa carencia.




Esto es lo que debe sentir uno de mis compañeros de trabajo. Es una bellísima persona, pero hay algo terrible en él: Necesita imperiosamente sentirse bueno y valioso para los demás. Un accidente de tráfico le quitó lo que más valora esta sociedad: una imagen perfecta. Desde ese momento, no hay día que no se acuerde de lo que era antes su vida y lo que es ahora.



Mi primer día de trabajo, en cuanto encontró la ocasión, excusó su cara cicatrizada por su fatídico accidente. Me desveló cicatrices ocultas por la barba, de las que ni si quiera me podía percatar. La otra mitad de su rostro mostraba parte de ese pasado. Cierto atractivo se podía intuir debajo de todas esas marcas de guerra.



Me incomodaba que se diera cuenta cómo observaba su nariz deformada por las numerosas operaciones, por lo que opté por mirar a la pantalla del ordenador mientras hablaba, simulando estar trabajando mientras le escuchaba.



Lamenté su mala suerte, pero mucho más su falta de autoestima.



Poco después, cuando me acostumbré a su peculiar rostro, observé su verdadera carencia y me cagué en todo lo que se valora con una mirada.



En cuanto encontró la oportunidad, se sinceró acerca de su verdadera vocación, para lo que había estudiado, su habilidad para los idiomas, su sensibilidad por los niños y su aprecio a la vida.



Me desveló su mejor lado. Ese que todos tenemos y ofrecemos en pequeñas dosis, para no gastar, para evitar dar flores a los cerdos. Y lo hizo el primer día.



Sólo por un motivo: la vida le arrebató lo que menos cuenta en la tumba.


sábado, 5 de diciembre de 2009

Y TÚ, ENTIENDES??




En la variopinta plantilla de mi nuevo trabajo, entre otros, hay un gay públicamente reconocido, otro de ellos que pierde aceite sólo cuando se le escapa, un bisexual que confunde a todo el personal y otro, que yo diría que también entiende los lunes y miércoles, para desentender el resto de la semana.



En aquellos casos en los que se le da a la carne y al pescado, me pregunto cuál es el origen de esta..............¿? conducta: ¿elección?, ¿genética?, ¿entorno?...



También me pregunto otra serie de incógnitas para mí, que me ahorraré para no herir sensibilidades...



Parece complicado determinar las causas de la homosexualidad. Algunos defienden las causas endógenas, otros las socioculturales, otros las cerebrales, psicológicas, genética... De tal modo que es imposible llegar a un consenso.



Las teorías se complican doblemente cuando se trata de bisexualidad. Los investigadores se empeñan en remitirse a causas endógenas, lo cual significaría que toda conducta alejada de la norma vendría dada por un cambio metabólico.



Una nueva pregunta que me surge en este punto, es: ¿qué lugar ocuparía entonces los elementos emocionales y psicológicos?



¿Qué papel desempeñaría condicionantes como la elección, la necesidad, la curiosidad, o el puro vicio?



Imaginemos un caso hipotético:



Por causas ajenas a nosotros, nos obligan a emigrar a una isla desierta en la que hombres y mujeres no tienen contacto alguno. No hay posibilidad de recurrir a medios pornográficos, por lo que la estadística que asegura que todo varón consume pornografía de 1.7 a 3 veces por semana no podría cumplirse.



Apuesto mi mano derecha a que el índice de bisexualidad en la isla subiría a los pocos meses.


¿Crees que me quedaría manca?