sábado, 12 de diciembre de 2009

BELLEZA INTANGIBLE




“Tiran más dos tetas que dos carretas.”



Lamentablemente, a día de hoy, esta frase, aunque simple, contiene una gran verdad: “el envoltorio cuenta.”



No me atrevo a sobre valorarlo, pero tampoco a quitarle importancia.



El envoltorio es la carta de presentación para una entrevista, es el paquete adornado de un regalo especial... Es en definitiva, el primer impacto, la primera impresión que se lleva la otra persona de ti.




No quiero decir con ello que sea lo único, ni lo más importante, ni si quiera que sea algo decisivo. Pues conocer en profundidad a la otra persona puede ser el motivo de un giro de 180 grados.




Tampoco insinúo que me parezca justo. De hecho, la belleza física es sólo un regalo del que no hemos hecho mérito alguno, y además, a día de hoy contamos con infinidad de herramientas para mejorar la apariencia.




Sin embargo, cuando nos vemos privados de este privilegio, nace la tendencia de venderse por otros medios. La obligación de dar lo mejor de uno mismo, sin haberlo pedido, para contrarrestar esa carencia.




Esto es lo que debe sentir uno de mis compañeros de trabajo. Es una bellísima persona, pero hay algo terrible en él: Necesita imperiosamente sentirse bueno y valioso para los demás. Un accidente de tráfico le quitó lo que más valora esta sociedad: una imagen perfecta. Desde ese momento, no hay día que no se acuerde de lo que era antes su vida y lo que es ahora.



Mi primer día de trabajo, en cuanto encontró la ocasión, excusó su cara cicatrizada por su fatídico accidente. Me desveló cicatrices ocultas por la barba, de las que ni si quiera me podía percatar. La otra mitad de su rostro mostraba parte de ese pasado. Cierto atractivo se podía intuir debajo de todas esas marcas de guerra.



Me incomodaba que se diera cuenta cómo observaba su nariz deformada por las numerosas operaciones, por lo que opté por mirar a la pantalla del ordenador mientras hablaba, simulando estar trabajando mientras le escuchaba.



Lamenté su mala suerte, pero mucho más su falta de autoestima.



Poco después, cuando me acostumbré a su peculiar rostro, observé su verdadera carencia y me cagué en todo lo que se valora con una mirada.



En cuanto encontró la oportunidad, se sinceró acerca de su verdadera vocación, para lo que había estudiado, su habilidad para los idiomas, su sensibilidad por los niños y su aprecio a la vida.



Me desveló su mejor lado. Ese que todos tenemos y ofrecemos en pequeñas dosis, para no gastar, para evitar dar flores a los cerdos. Y lo hizo el primer día.



Sólo por un motivo: la vida le arrebató lo que menos cuenta en la tumba.


8 comentarios:

  1. Lo siento por la canción, es tan potativa como las arcadas que me produce la superficialidad...

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  2. Lamento no estar de acuerdo con un punto de lo que comentas, sobre lo de que no tiene mérito tener belleza. Su mérito tiene. Ir al gimnasio tantas horas, privarse de comer algunas cosas, etc. Es un esfuerzo, y como tal hay que reconocerlo.

    Ahora bien, es obvio que estoy totalmente de acuerdo en todo lo demás que comentas. Pero por desgracia vivimos en una sociedad altamente materialista, y lo que importa es lo que se ve y se toca. Tú puedes enamorarte de tu compañero de trabajo y puedes ir de la mano con él por la calle. Pero siempre quedará la primera impresión de tener que "justificar" (llamemoslo así) el que salgas con una persona, ya sea con cicatrices, gorda, fea, baja o con grandes orejas.

    Es así, por muy buena que sea la otra persona, quien le acaba de conocer no le puede juzgar de otra forma, nada más por su aspecto. Por ello es un gesto tan valiente salir con una persona así, y por eso no todo el mundo lo hace.

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  3. El gustar empieza por algo, hasta que te das cuenta que de ilusiones no se vive mucho tiempo.... al final deseamos valorar más aquello que nos emana del alma, nuestros YO!!!!!! Eso no lo quita nada, ni nadie!

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  4. Hola ClavedeSol, pásate por este enlace http://elcirculopolarartico09.blogspot.com/2009/12/1-ano-1-post-3-edicion.html
    y vótame por favor, es para un concurso, muchísimas gracias.

    Un saludo, Ártico

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  5. Henry, básicamente, hablamos de lo mismo. Nacer con unos buenos genes, no tiene mérito alguno. Currarse la belleza si no es intrínseca a uno mismo tiene mucho mérito.

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  6. Julie, tienes razón. A un envoltorio perfecto, te acostumbras a verlo, y al final te haces tanto a ello, como la adolescente que ve cada día el póster de su ídolo colgado en la pared y ya decide quitarlo por aburrimiento. Lo que es imposible que aburra es la admiración. Y eso, con la belleza básica, no se consigue.

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  7. Ártico, por supuesto, he votado.

    Suerte!!

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  8. revisen esta pagina de belleza
    espero les guste
    http://bit.ly/BellezaMexicana
    adios

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