jueves, 25 de febrero de 2010

CHSSSSSSSS, CALLA





Soy de la opinión de que quien tiene un buen manejo de las palabras puede conseguir lo que quiera. Puede llevar a quien le escucha hasta donde sea..., hacer cambiar de opinión o de ánimo e incluso, de forma de pensar.



Quien maneja las palabras, es un seductor en toda regla. Puede enamorar sólo por este don, o hacer sentir al otro la persona más desdichada del mundo.



Hay quien dice que el 90% de la comunicación se basa en el modo en el que se emplean las palabras, y no tanto en su significado.



Alguien que maneja bien las palabras es capaz de hacer un chiste en un funeral sin que sea crucificado eternamente. Lo que pronunciado por algunos pudiera resultar ofensivo, por otros causa furor... Es la diferencia entre tener verborrea y saber hablar, que está también bastante relacionado con saber estar.


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Todos estos pensamientos me vienen a la mente recapitulando algunos malos entendidos. Esas situaciones en las que te sientes estar jugando al teléfono escacharrado sin ser demasiado consciente de cuándo se ha iniciado la partida. Cuando se crea un bucle interminable entre lo que se ha dicho o dejado de decir y lo que se ha entendido.



Esas conversaciones que crean verdadero hastío por la falta de argumentos y la pereza por encontrarlos.



Son los pormenores de la comunicación, los malos entendidos que siempre encuentran solución si no falta la buena voluntad.



Alguien me dijo en algún momento: “No hay que contarlo todo.” Sencillamente contesté: “no hay que preocuparse por lo que uno dice, sino por lo que uno calla.” El verdadero problema es cuando ni si quiera hay palabras para explicar algo. O peor aún, no interesa encontrarlas.


Estoy segura de que lo que realmente pensaba era: "quiero saberlo todo de la otra persona, pero sin que duela."


Hallar las palabras adecuadas consiste en conseguir conciliar el día y la noche sin que pasen 24 horas para llegar a entenderlo.



4 comentarios:

  1. Un buen orador amiga mía, tiene que convencer por medio de la oratoria...y darse a conocer a través de la misma...lo que en realidad se mira...son los hechos...

    Un beso.

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  2. Todo eso que tu expones se puede conseguir sin vocalizar una palabra, sólo hay que ser tan bueno con la comunicación corporal como ese que maneja tan bien las palabras.

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  3. Sí y de hecho tiene un mayor peso así. Como dice el dicho: "obras son amores..." Lo ideal es saber algo porque tienes evidencias objetivas, no porque alguien te lo diga.

    Siempre pongo el mismo ejemplo: se puede decir "te quiero" a quien estás haciendo daño, pero no se puede hacer daño a quien realmente quieres.

    E ahí el privilegio de las palabras. Hay quien dice que se hicieron para engañar.

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  4. Añado que, por supuesto, también pienso que las palabras valen una mierda cuando no se sustentan en nada.

    Sin embargo tienen un poder único. Se graban a fuego independientemente de la intención con que se hayan emitido.

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