domingo, 21 de febrero de 2010

MIEDO AL COMPROMISO




“¿Cuánto periodo de permanencia tiene?”



Ésta es una de las preguntas más reiteradas en el mundo del telemarketing. Cualquier compañía intenta retener a sus clientes con ellos. La competencia devastadora y el miedo al compromiso lo hacen cada vez más difícil.



En el día a día ocurre lo mismo. Nadie quiere contratos de permanencia ni compromisos a largo plazo. Todo se construye en el aire y pende de un hilo quebradizo. Cualquier movimiento podría romperlo, y la reparación no suele interesar debido al coste por la mano de obra.



Donde antes dije digo, ahora digo diego. Las palabras se las lleva el viento y los contratos de voz producen el mayor de los reparos.




Puedes jurar querer a alguien para siempre, pero tú no tendrás la última palabra. Puedes fijar tu fecha de boda, pero la vida podrá posponerla eternamente.



En un mundo de mentiras y banalidades es lógico mostrar miedo a ataduras fuertes. Cuanto mayor sea la lección aprendida, más difícil será matizar esa coraza.



El producto no sólo debe ser bueno, sino dar evidencias de ello.



Lo mejor del producto no es la calidad en sí misma, sino lo válido que le hace sentir a quien lo compra. El comprador compulsivo no necesita más cosas, sino sentirse bien consigo mismo.



El extra que exigimos a los demás es simplemente la carencia de nosotros mismos. El miedo a no comprometernos es sólo el reflejo de nuestra inseguridad. Y lo que ayer echabas en cara a alguien es tu propio sentimiento de culpa.




En realidad todos somos grandes comerciales de la vida: vendemos humo, intentamos atraer a gente a nuestro lado, para acabar implicándonos sólo lo justo.



¿Crees que eres una excepción?


3 comentarios:

  1. Entrada para reflexionar y bastante, te doy la razón hoy nadie quiere ataduras...se deshace mejor el nudo...
    te dejo estos versos:

    Palabras que lleva el viento…
    se ven a miles pasar;
    palabras que son sin peso,
    y se dicen al azar.

    Palabras que las destinan
    los que no quieren velar…
    Palabras que lleva el viento...
    Vuelan hacia otro lugar.

    Son palabras sin sentido
    que se omiten sin pensar;
    Son palabras incumplidas...
    Que se dejan extraviar.

    Un abrazo.

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  2. Gracias por el comentario, ave. La vida no tiene periodos de prueba, ni te devuelve el dinero si no quedas satisfecho. Si no te lanzas de cabeza, nunca te caerás, pero tampoco disfrutarás de la vida en su máxima plenitud.

    Sólo hay una forma de entregarse a lo que te llena: a pecho descubierto. Si se tiene miedo por lo que se puede perder es que no se está convencido.

    La síntesis es fácil:
    1º) Saber lo que se quiere
    2º) Ir a por ello
    3º) Lanzarse de cabeza

    Cómo le digo a mis clientes: "¿Qué es lo que se tiene que pensar, caballero? Si todos los puntos anteriores le interesan, la penalización por ruptura de contrato no es un problema para usted, porque no vamos a modificar las condiciones."

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  3. ¿Has dejado lo de los niños?

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